Tag Archives: Ojalá me quieras libre

SI NO TIENES NADA QUE CONTAR, NO ESCRIBAS

20 Nov

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Esto me lo dijo uno que considero que sabe de esto de blogs y redes sociales y demás. Como siempre, como nunca, no he hecho caso a esta máxima. Y más teniendo en cuenta que este blog nació como complemento al libro “Tengo trastorno bipolar. Desmitificaciones y anécdotas”.

También me he saltado las directrices sobre la periodicidad -he llegado a meter dos entradas en un día, que debe ser pecado, o casi- y no he utilizado un lenguaje estrictamente poco vulgar -que he jurado en arameo, quiero decir-.

Ha habido ocasiones en que mi estado de ánimo se reflejaba como en un espejo en las entradas. Generalmente ha sido al revés. He hecho el ejercicio de reírme de mí mismo y he utilizado el blog como un espejo convexo. Válido como terapia. Divertido como ejercicio. Recomendable en todos los casos.

Al final, ponerse a desbarrar de forma pública no deja de ser un modo de desnudarse. Así lo vengo haciendo. Ya, hay límites, no lo cuento todo. La razón es clara: si afecta a terceros, prefiero ser discreto. Aunque la narración pierda fuerza.

A veces me pongo estupendo y meto un relato, o una entrada más o menos ortodoxa que queda bien y que tiene un cierto reconocimiento y un cierto impacto en redes sociales. La crisis hace que ése sea el máximo beneficio que voy a obtener.

Empieza el invierno. Ya se puede dar prisa porque ha perdido mucho tiempo con temperaturas máximas y bochornos inoportunos. Ya se puede dar prisa porque necesito que me ponga el corazón en la nevera.

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LA MODERACIÓN EN EL COLOR DEL DOLOR

15 Nov

¿A qué huelen las nubes?

¿De qué color es la soledad? ¿El miedo? Y el dolor ¿de qué color es?

Habría que buscar en las paletas de Angélica López de Manzanara y de El Mundo de Anica, ilustradoras de postín.  Aunque lo único que nos garantizaría, oh tan musas como artistas, es que encontraríamos los colores de sus dolores, de sus soledades y de sus miedos.

Otra vez el mismo argumento de siempre. Cada uno tiene sus pesares y por más que haya habido artistas que se hayan acercado a expresar los suyos propios… pues eso, los suyos. Que yo sea capaz de verme reflejado en ellos no significa que ese sea  exactamente mi color. Lo mismo pasa con los poemas, con las canciones: “las vaquitas, ajenas son”. Bastante tengo con identificar y decir “ése es”, quizás repetido en mi vida pasada, por más que me sirvan de inspiración. Es una situación poco habitual pero jodé, facilita la tarea.

Me gustaría tener el suficiente arte como para pensar que voy a ser capaz de encontrar los tonos precisos de mis dolores. Creo recordar que no hay colores antagónicos, pero me la sopla: si encuentro los tonos de mis dolores, sabré encontrar los de mis alegrías con exquisita precisión. Si fuera capaz de buscar… ¡no!, de encontrar esos tonos y de saberlos neutralizar de alguna manera, moderándolos, o aunque sea trazando los caminos hacia el negro -ausencia de color- y hacia el blanco -la comunión de todos los colores- consiguiendo que esa moderación se convierta en caminos a seguir. Sin que se me impongan ritmos ni caminos. Que parece que nadie entiende que me puedo poner bravo, bien oscuro, por blues que esté, si se me intenta meter el dedo en el ojo. O si así me lo parece, carajo. Quizás sea mi modo de defender el resquicio de salida de ese sufrimiento.

Que les vayan dando a los que se creen que las penas tienen nombre de canción, o de título de libro o de poema. Sólo les concedo, como máximo, haber encontrado el tono de sus propias miserias. Que no es moco de pavo. Mi dolor tiene derechos de propiedad ¿intelectual? Copyright, para entendernos.

 

Para mis colegas de Gure Ahotsa, de Errenteria, a ver si les entran mejor las canciones del primer disco de Ciclonautas. Ya mismo están sacando el segundo.

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Tremenda portada para “Bienvenidos a los muertos”:

Portada Bienvenidos a los muertos

 

NO LE DES TANTAS VUELTAS A LA CABEZA

4 Ago

La cerda de tu hija dándole vueltas a la cabeza

-Si me dieran 100 € por cada vez que me han dicho algo parecido…

-Ya tío. Pero es que haces las cosas muy difíciles. No es que te cueste decidirte, es que te comes el tarro con historias que no tienen tanta miga.

-Vaya, creía que uno de mis mejores avances había sido ser prudente en mis decisiones. Eso lo consigo a base de ser reflexivo.

-No cuela.

-De acuerdo, no cuela. Lo vuelvo a intentar. Desde que tenía 15 años le he dado vueltas a la cabeza, sobre todo en la cama. Dándole al centrifugado. Y no para tomar una decisión necesariamente. Te digo lo que decía entonces: no lo puedo remediar.

No le des tantas vueltas

 

-Vamos a ver, chaval ¿Te ayuda a decidir la mejor de las opciones?

-Reconozco que no. Pero eso no significa que sea destructivo. O que me absorba unas energías que no tengo. O que distorsione la realidad. Simplemente miro el asunto desde un excesivo número de ángulos. Eso me lleva tiempo y me puede quitar horas de sueño.

Reivindico que darle demasiadas vueltas a las cosas es algo intrínsecamente inocuo. Con el tiempo y la aceptación, no provoca sufrimiento. ¿Que es un poco agónico? Pues sí. Como comerse las uñas o ser osasunista. Y yo no ando creyendo que le voy a solucionar la vida a uno por decirle que no se coma las uñas.

LA CONFIANZA, ESA SOBREVALORADA

2 Ago

Todo el mundo habla de ella como si objetivamente fuera “bueno” tenerla. Parece claro que hay dos tipos de confianza: la que se tiene un uno mismo y la que tienen los demás en ti. Atención, las dos son muy importantes. No, no sé si es lo mismo que la estima.

FERMIN CACHO. ORO BCN 92 EN 1500

Hay que aplicarse para conseguirla. Lo de aumentar el saldo de confianza en uno mismo se puede entender. Incluso se pueden (¡se deben!) percibir sus bondades conforme este saldo va creciendo. Ahora bien ¿dónde se consulta la que tienen los demás en uno? “Por la conducta de los demás hacia ti, por sus hechos…” Aaah.

Vaya, vaya. De modo que es algo complicadillo de cuantificar. La confianza es algo subjetivo, intangible y su bondad, como cualidad innegable, se puede relativizar.

Lo bueno de todo es que se puede vivir sin confianza. Es más –salto al vacío-, se debe aprender a vivir sin ella. Se puede vivir sin confianza en uno mismo, con saldo a cero. Y por supuesto que se puede vivir sintiendo la ausencia de la confianza de los demás en uno mismo. Claro que sí.

He tenido la tentación de poner ejemplos. Me he dado cuenta de que no hace falta. Cualquiera, a nada que lo piense un poco, lo sabe. Tiene esa verdad por ahí dentro, en su mollera. Lo sabe y punto.

El hecho de saberlo da poder. Pero ¿no dará también confianza?

Pues a lo mejor, mira tú qué curioso.

Lo de la confianza de los demás, esa esperanza firme que tienen en uno… Pues no sé. Me parece que si el panadero de tu calle confía en mí me importa un pimiento. Lo que quiero decir es que te puede afectar si quienes más te quieren… perdón, si quienes tú más quieres no confían en ti. Sigo insistiendo. La confianza está sobrevalorada. Se debe aprender a vivir sabiendo que esa manida confianza ajena es circunstancial y así como hoy es muy grande y todo es muy bonito, pasado mañana se va por el desagüe y se puede seguir tirando para adelante. Al fin y al cabo, es algo ajeno a ti. Se supone que la ganas y la pierdes, pero esto no es una verdad objetiva.

Esto deja de ser una opinión personal. Lo aclaro no vaya a ser que se me echen al cuello todos los escritores de libros de auto ayuda. Y sólo tengo uno. Un cuello, libros de auto ayuda no tengo.

A DRK, por las chapas. Con cariño y confianza, eso sí.

LA MANÍA. CONSECUENCIAS. MITOS.

6 Dic

DON VITO CORLEONE

Ayer leí detenidamente el artículo “¿Cuáles son las consecuencias de la manía?” de la psiquiatra Laura Mata Iturralde en Personas Que.

¿Lo has leído? Esto que sigue lo extraigo del libro “Tengo trastorno bipolar. Desmitificaciones y anécdotas”:

No necesitaba dormir. Hablaba por los codos. Encadenaba pensamientos a toda velocidad. Y todas esas ideas me parecían brillantes y me sentía capaz de defenderlas ante quien fuera. El cliché de que se te dispara la líbido, doy fe, es un hecho: en esos momentos siempre tengo ganas y estoy dispuesto. Me parece que el mundo, la gente, mis amigos, mi familia… van a cámara lenta. Que piensan muy despacio, que no ven las mil posibilidades que nos ofrece cada minuto que pasa. Dormir es una pérdida de tiempo innecesaria, se mire por donde se mire. Físicamente, para hacer deporte o trabajar en plan burro, tenía un aguante inmenso, y encima tenía la sensación de que la precisión era absoluta. Claro que estaba irritable, como para no estarlo, si nadie veía las cosa a la velocidad que yo las veía. Y sí, tenía momentos de bajón, que para mí eran retazos de lucidez, porque atisbaba que se estaba liando una gorda. Ni por el forro era consciente de las consecuencias de mis actos. Cómo iba a serlo, si hacía lo que mejor se podía hacer en cada momento…

Por esos derroteros sigo escribiendo durante unos párrafos más. Además, hago un matiz clave: diferencio el primer brote maníaco, con sus episodios psicóticos, del resto que he me comido.

El objeto de esta entrada es hacer una crítica al académico artículo de Laura Mata Iturralde basándome, precisamente, en ese matiz. No es lo mismo el primer episodio maníaco que los que vienen detrás.

He intentado contar las veces que la psiquiatra repite, en su escrito, las palabras consecuencias, peligrosas, legales… No lo he conseguido. Bien lo sé, no le falta razón cuando de una primera crisis maníaca se trata. Pero vaya, le da un tono alarmista y altamente preocupante al asunto. (Ama, tu tranqui que por aquí todo va bien). Comprendo que es difícil describir los síntomas sin llegar a la generalización. En mi caso, hay síntomas “característicos y frecuentes” que no he vivido, como el gasto excesivo.

Me gustaría dejar claro que, teniendo el diagnóstico o no, padecer todos los síntomas siempre que se tiene un brote maníaco -a pesar de tomar la medicación prescrita escrupulosamente y controlada por los medios establecidos por la psiquiatría actual- es altamente improbable. Me sigo negando a ser un enfermo de manual, a que un diagnóstico y sus síntomas estén por encima de mi carácter y de mi individualidad.

En mi caso, como digo, no es sólo gracias a la medicación. ¿Es debido a que conozco las consecuencias de no poner freno a tiempo (esos frenos de bicicleta para un Fórmula 1…) y padecer ese catálogo de síntomas frecuentes?

Tropiezo muchas veces con la misma piedra. Una periodista me preguntó, afirmó en este vídeo, que tenía que ser una gozada sentirse tan bien. Le contestaba que a lo mejor la primera vez. Hoy puedo matizar muchas cosas, tanto de esas palabras como de las que se pueden leer en el libro y que cito más arriba.

Pasado el momento de negación de la enfermedad y de su diagnóstico. Asumido que tengo que tomar drogas para los restos. Llegado el momento de trabajar conmigo y no contra mí…

Cuando percibo alguno de los síntomas descritos por la doctora Mata y otros que mi experiencia me dice que me estoy subiendo hacia ese estado de euforia…

Estoy convencido de que mi primer pensamiento, al tomar las medidas que consideramos oportunas para mí, no son las consecuencias legales y peligrosas. Son las ganas de evitar el dolor que me producen las consecuencias de esas consecuencias. Algo propio, íntimo. Mi miedo.

Miedo al ingreso, a la hospitalización. Miedo al dolor que puedo provocar en quienes más quiero. Miedo a perderlos por fin y para siempre. Miedo a la decepción que me provoco. Miedo a volver a empezar, a poner el contador a cero. Miedo a no tener ya fuerzas para recoger los pedazos para empezar de nuevo (ese Kipling…). Miedo a quedarme alienado por el arsenal de pastillas. Miedo a las sujeciones físicas, también.

Pero ¿miedo a perder mi fortuna, a autolesionarme, a suicidarme? Que no.

Se podría deducir que una de las principales armas para estar atento y evitar que esos brotes lleguen hasta la psicosis es el miedo. Vale, se podría deducir. Pero no creo que tanto a esos síntomas. ¡Si vienen a ser aliados, ayudantes para ese fin!

Ojalá me sigan dejando darme cuenta de que llevo tantos días durmiendo poco. O de que hablo hasta por los codos. O de que salto a las primeras de cambio “ante situaciones banales”. Ojalá me den ese margen porque así las medidas que se tomen partirán de mí, seré el promotor y no quien asume las consecuencias.Ojalá me den tiempo para tirar de mi catálogo de recursos para paliar esa situación y sus consecuencias. Podré opinar y pedir información sobre la medicina que se me quiera suministrar. Los plazos de recuperación se acortarán, me lo dice la experiencia.

Ojalá me quieras libre.

 

 

LA RECETA SIN PAPEL

9 Oct

KISS ALLEN

Hoy tampoco es el Día Mundial de la Salud Mental. Esta noche publico una entrada que es un relato de ésos que parten de una idea (toma, claro) y de un sentimiento. Que cada cual saque sus conclusiones y ojalá cada cual luche contra el estigma de las narices como quiera. O pueda.

  • “Enamórate.

—¿Cómo dices?

—Ya me has oído. Que te enamores.

—¿Ésa es la solución que me propones? ¿Que me enamore?

—Yo no creo que sea una solución porque estamos de acuerdo en que no hay problema. Tómalo como un consejo, si quieres.

—No lo entiendo. Ya hemos hablado de esto otras veces. Precisamente por eso, porque las veces que me he quedado pillada por un tío se me vuelve el mundo del revés, no doy pie con bolo. Por no hablar de las experiencias pasadas, que si quieres te las recuerdo…

—Sí, por qué no. Hablemos del pasado si es lo que quieres. De todo lo que has sufrido por culpa de los hombres, de los que te correspondieron y de los que no. También de los que ni siquiera se enteraron de que bebías los vientos por ellos. Vamos a echar la vista atrás, si es lo que te apetece.

—Me estás provocando.

–Es posible. En realidad, lo que pretendo es explicarme. Ya, ya sé que estoy un poco agresiva, pero es que no me ha gustado tu reacción.

—Mi última aventura con aquel chico, lo recuerdas perfectamente, terminó con mi intento de quitarme de en medio y con el ingreso más largo de mi vida.

—Han pasado cinco años.

—Precisamente. Sólo cinco años.

—Quiero decir que has vivido muchas cosas en muchos aspectos de tu vida. Encontraste un trabajo que mantienes, se te murió tu tía y lo llevaste de maravilla, recuperaste la relación con  tu hermano y eso que la dabas por perdida ¿Sigo? De acuerdo. Muchos de esos miedos de pacotilla los has ido venciendo. Has crecido una barbaridad. Tienes 35 años. Va siendo hora de que te vayas quitando la armadura.

—De acuerdo. Te voy a escuchar porque creo que me hablas con toda tu buena intención. Cambio de actitud. Veamos. Si durante estos últimos años las dos hemos llegado a la conclusión de que había que evitar situaciones de riesgo, historias que me desequilibran; si la experiencia nos dice, y eso no lo niegas, que el amor me ha traído siempre disgustos; si ahora estoy bien como estoy, ¿por qué jugármela?

—¿Y por qué no?

—No me líes, no me líes. Pero mira. Precisamente he leído hace poco un libro sobre el amor y la pareja y no sé qué más. Bastante aburrido. No me lo pude acabar, la verdad. Pero al principio hablaba de que enamorarse era alienante. Por resumir. Citaba a grandes autores, como Ortega y Gasset, Freud y demás. Decía que estar enamorado era un estado cercano a la locura, en el que no se ven los defectos del otro y si se ven, se disculpan. También decía que, en ningún caso, hay que casarse enamorado por esas razones y por otras que no recuerdo. Me estás aconsejando que me enamore, que se me vaya la cabeza por alquien al que casi no conozco.

—Vaya, me hablas como si estuvieras pensando en alguien en concreto…

—Pues sí, mira tú por dónde. Una no es de piedra aunque lo intente.

—Lo que te quiero decir es que ahora puede ser el momento para saltar sin red, para vivir una experiencia. Las dos estamos de acuerdo en que el amor es muy importante. Lo has evitado, has huido de las oportunidades que te han surgido estos últimos años por no sufrir. Ahora, y es mi opinión, tú decides, creo que estás preparada para… ¿cómo has dicho? Enloquecer por amor.

—Ya.

—Todas esas historias que has sacado de ese libro pueden ser muy interesantes. Yo te voy a contar otras que parece que has olvidado. Aunque no lo creo. Enamorarse es darse por completo al otro. Es olvidarse de uno mismo porque el centro de atención es el amado. Es estar dispuesto a darlo todo por esa persona y entregarse con toda la intensidad con la que una es capaz de hacerlo. Hay millones de libros que hablan de amor, y canciones, y esculturas y pinturas.

—Es dolor. Es riesgo a no ser correspondida. Es el miedo al rechazo y el miedo de todos los miedos: el miedo a uno misma, a mi incapacidad para no poder aceptar su rechazo o no estar a la altura. También es soñar con la otra persona, que sea mi primer pensamiento cada mañana al despertarme. Es sentirme capaz de ser más generosa que nunca. Si soy correspondida, es tocar el cielo con las yemas de los dedos, el placer no sólo físico, algo casi mágico, es sentirse más viva que nunca… Es la bomba, ya lo sé, no lo olvido, no quiero olvidarlo.

—Vaya.

—¿Qué, qué pasa?

—Tú estás pillada. Me lo puedes contar. Si quieres.

—Pues mira, sí, te lo voy a contar. Y te voy a contar lo que voy a hacer después.

—Pero… Pero… ¡es una noticia estupenda!

—¿Te parece? No lo he podido evitar. He ido viendo a esa persona regularmente desde hace unos años. Sé que es una historia imposible si no cambian las cosas. Que es lo que voy a hacer justo ahora. Cuando me levante de aquí, voy a solicitar que me cambien de psiquiatra. No creo que me pregunten nada. Si lo hacen les diré que es por motivos personales. No les diré que me despierto todas las mañanas pensando en ti, que no sé casi nada de tu vida pero que me apetece mucho aprender a amarte. De modo que el consejo que me dabas no ha hecho más que desencadenar algo que me oprimía. Que es un sentimiento y un afecto que me he guardado en silencio y que no tiene nada de dramático. Porque es hermoso.

Te espero a las tres en ese bar que me has recomendado para comer con buena compañía.”

“SEXO DE TU ALMA”, de Ángel Urrutia

2 Sep

Taylor Newman

 

“Mujer, desnúdate conmigo. Quiero

penetrar el misterio de tus aguas,

remover tu saliva con mis brasas profundas,

madurar tus mejillas con mis ojos,

deshojar el rumor nocturno en tus axilas,

aprenderme la historia de tu espalda,

apretarme de sed a tu cintura,

fundirme en las campanas que mueven tus caderas,

obstinarme en tus brazos como un árbol movido, bañarte las rodillas con mi aliento, y viajar por tus muslos a tu estación exacta.

 

Desnúdate conmigo.

Quiero hablar con tus pies de mis caminos,

y subirme a tus pechos

como a un monte de nieve repentina

y beberte en el fuego lunar de tus pezones,

deslizarme, mujer,

y hacerle travesuras a tu ombligo,

bajar a la espesura de tu vello encendido,

y escribir en tu vientre

y en tu sangre mi blanca ortografía,

y acariciar el pubis de tu pudor abierto

llamándote a la puerta de tus labios menores

-mayores que mis besos todavía-,

sorprender

el rincón más frutal de tus cosquillas,

y entrar en tu jardín mojado de perfumes

y besarte, mujer, en ese olor a ti,

navegar la sonora humedad que levantan mis peces deseados,

calentarme en tu clítoris de sol para mis noches,

y quedarnos, a un tiempo, corriendo hasta la cumbre

de nuestras dos semillas derramadas,

de nuevo sumergirme

en tu piel que es la orilla de tu alma,

el río necesario a la cascada de mis llamas cayendo

a tus adentros.

Te meteré un clavel y tu te quedarás reinando.

 

Desnúdate, mujer,

y andará por tu cuerpo tan callado

que escucharás mi alma entre tus dedos,

que tocaré yo tanto que ya no,

que ya no tendrás cuerpo por tu cuerpo,

porque quiero acostarme con tu alma.

Sabrás ya que estos cuerpos no son cuerpos,

que los cuerpos tan solo son

el sexo de las almas.

 

Mujer, yo te levanto con mi sexo

a la altura en que haces toda la nieve.

Mujer, desnúdate conmigo.

Es la túnica blanca, la piel de nuestro cielo.

Yo te espero desnudo. Sencillamente blanco,

sinceramente azul.

Y haremos el amor, la poesía.

Te meteré un clavel y tú te quedarás reinando.”

 

Ángel Urrutia (Lekunberri 1933- Pamplona 1994). En Milquererte, Editorial Rondas, Barcelona, 1982.

 

LOS REMOS Y LA BARCA

22 Abr

En el último capítulo del libro relato cómo me las intento apañar en las crisis. Utilizo el mar como escenario metafórico y una barca como alegoría de mis recursos para evitar que mis desequilibrios se apoderen de mí.

Ay, quién maneja mi barca, quién

En un comentario, una lectora escribe: “Despreocupémonos de “qué” son los remos, y sigamos adelante con nuestra barca!”

No lo quiero interpretar como un todo vale. Para mí, cualquier recurso no me sirve. No me pongo estupendo cuando afirmo que no vuelvo a ser hospitalizado si no es con los pies por delante. Tampoco me vale tomar sin un mínimo espíritu crítico cualquier medicación. Ni ponerme en manos de un desconocido para entregarle mi criterio y mi voluntad. Todos los considero remos válidos porque a otros les sirven.

Para mí… son demasiadas cicatrices.

Mi premisa, a día de hoy, es que si un recurso/remo me aliena y no me enseña a prevenir no lo considero válido.

Coincido con que el objetivo es que sigamos adelante con nuestra barca. Avanzar. Pero abogo porque se reconozca que cada barca es diferente. Hay veleros de fibra de carbono. Hay chalupas viejas y pesadas. Yo siento que la mía es de las últimas. Necesito pintarla con mucha frecuencia. Sacarla del agua. Cambiar tablas. Del motor, ni hablo. Es el de nuestro SEAT 124 del 75…

Mi barca es agradecida como la buena tierra. Si la cuido, responde. Y suspira aliviada cuando tiro de los remos o del motor. Si no le hago caso, responde airada y me pone en riesgo de subirme a la parra o de bajarme al lodo.

Me reafirmo en lo que escribí en el libro: “De modo que no es una mala costumbre (…) navegar mirando al cielo de vez en cuando. Estoy convencido de que, con el lastre que llevo, es más saludable mirar al cielo que mirarme el ombligo. Así puedo intentar volver a puerto a tiempo para evitar males mayores.”

Mañana es el Día del Libro. Descuentos del 10% y rosas de regalo. Regalemos libros. Y a nosotros mismos, también. Recordemos que no hace falta cargarles la batería.

PASIONES Y TRASTORNO BIPOLAR

27 Mar

Uno de los argumentos que esgrimía en mi época de negación de la enfermedad -vale, puede que hasta hace no tanto tiempo- era que querían hacer de mí una ameba. Un ser que no sintiera, que no reaccionara y que no creara problemas.escudo_osasuna1[1]

Argumento de paja, claro está. Hoy quiero creer que no era eso lo que querían de mí para siempre. Además, el tiempo me ha enseñado que no hubiera sido posible.echeverria iriguibel martin

Vivo intensamente incluso a pesar de mí mismo. Quiero que así sea. Mi voluntad por sentir la abrumadora experiencia de la vida es muy grande.

Soy capaz de asumir que ya no tengo la fuerza de mi adolescencia. Ese vacío, esa tabla rasa, la inocencia, el descaro… los echo de menos a veces.

Por contra, el otro día hablaba en la entrada sobre la Primavera de los beneficios de la moderación. Este apasionamiento más pausado me permite percibir matices que antes se me escapaban.

Con todo lo que me está dando el libro, estoy aprendiendo que la gente que cree que no tiene una enfermedad mental, ante mi impulso para llevar a cabo una iniciativa, toma distancia de un modo particular. Deja pasar algo de tiempo para comprobar si no es más que un fogonazo de un tipo que tiene trastorno bipolar. “Mucha pasión. Esperemos unos días a ver si va en serio o se le pasa”. No quiero justificar a nadie, pero es que creo que yo mismo lo hago. Conmigo mismo. Es como si me filtrara, como si el paso del tiempo le diera vigencia a mis iniciativas.

¿Puedo sentir pasión por lo que sea, con una fuerza brutal? Claro que sí. Aunque a veces moleste. Aunque no me entiendan. Aunque me parezca que los que me rodean me miran raro.

Cuando esas pasiones se mantienen en el tiempo, durante años, durante lustros, pasan a ser señas de mi identidad. Más recursos a los que agarrarme si vienen turbias.goiko 94

Osasuna lleva cinco partidos sin ganar y estamos en puestos de descenso. Barricada se disuelve en dos años y el Yosi de Los Suaves tiene hepatitis.

Siempre me quedará aquella final en Madrid,final copa

la primera vez que fui a El Sadar, mi primer concierto de Barricada con 14 años o el desparrame de El Yosi, un año más tarde, en el frontón Julián Retegi de Barañain.

Y Osasuna no va a bajar. Y El Sadar seguirá en pie, aunque baje. Y Marea sacará disco el año que viene, o el siguiente. Y Rosendo no baja del burro.

Y a Amets le van a salir los colmillos. Y Lupe sigue durmiendo a mi lado…

HOSPITALIZACIONES

12 Mar

Éste es un artículo de la psiquiatra Laura Mata, escrito en abril del año pasado, sobre las ingresos. Se publicó en personasque.

Iba a hacer un resumen con las principales ideas que puedo extraer. Me he dado cuenta de que sería un error. Lo haría de forma sesgada y extraería frases de contexto.

Por eso os invito a que lo leáis. Es breve, está bien estructurado y resulta fácil de leer.

Sí que tengo mi opinión.

De esta publicación, os recomiendo dos artículos:

“Cinco grandes mujeres con trastorno bipolar”

“Francis Ford Coppola, el genio y el trastorno bipolar”.

Esto de famosos brillantes con esta patología me genera alguna duda. Hacer diagnósticos una vez muertos tiene que ser difícil. Ya lo es cuando el paciente paciente está vivo y al otro lado de la mesa… En segundo lugar, me parece muy valioso que personas que puedan ser incluso ídolos de masas lo reconozcan. Esto lo desarrollo en mi libro, no quiero repetirme demasiado. Y por último, también me crea una sensación extraña cuando me lo plantean como un “¿Ves? estos genios también tenían trastorno bipolar. Fíjate tú qué cosas…” Ya, pero es que yo no soy un genio, ni voy a ser primer ministro del Imperio, ni presidente del gobierno, ni voy a vender cuatro mil millones de novelas (sobre Agatha Christie, es.wikipedia) , ni voy a ser un icono del cine, ni voy a pintar unos cuadros que serán los mejor pagados dentro de dos siglos… ni voy a tener los ojos de color violeta. No puedo.

ojo

 

Y, a lo mejor, tampoco quiero.

 

A MI AMIGO

1 Mar

Buenos días, madrugador.

Como ves, ya no puedo aguantar más. En este 29 de febrero tengo la necesidad de contarte algunas historias, de agradecerte otras y de suplicarte, de nuevo, alguna más.

Te conozco desde hace ya treinta años. El otro día me demostraste que todavía recuerdas las primeras frases que cruzamos. Lo reconozco, yo no. Pero claro, fueron tan sinceras y tan inocentes…

Entre tú y yo, la sinceridad ha imperado como forma de comunicación. Y nos va bien, porque así como nos unen muchas vivencias y formas de pensar, también nos vemos separados por otras. Nos hemos hablado claro.

Eso es más mérito tuyo que mío. Acostumbras a ir así por la vida, con tus opiniones y tus verdades de frente. Jodido, como sabes expresarte y sabes adecuar tu verbo al foro… “y tratar del mismo modo al poderoso, sin contagiarte de su soberbia”, que escribió Kipling. O algo muy parecido.

Hemos compartido muchas cosas: labios, cigarros, experiencias, frustraciones, dolores, gamberradas, farras, barras de bar, mesa y mantel… qué sé yo.

Y lo que nos queda. Creemos que compartir une y no separa. Seguiremos luchando, cada uno por nuestro lado y con nuestro estilo, desde nuestra propia barricada, por una idea de justicia social mucho más parecida que nuestras ideas sobre el rocanrol.

Hoy te toca a ti sudar sábanas. Ya me entiendes. Lo harás como sueles. Siendo sufrido y virtualmente insoportable.

Quiero recordarte lo que significó que cierta tarde de lunes, tras un fin de semana en el que me gané a pulso perderte a ti, a otro gran amigo común y al resto, en el que os plantasteis en casa y me explicasteis una serie de verdades. Llevaste la voz y el ritmo y el matiz en muchos de los momentos. Ese largo fin de semana con su lunes de propina, cambió mi forma de ver la vida, de ver la amistad y de verme a mí mismo. Patán, irreflexivo, violento. Lo que tenía entonces, el verdadero compromiso de evolucionar, lo sigo teniendo hoy.

Gracias. Gracias por estar. Por dar la cara. Por pasar esos tragos y los que vendrán. Porque gente como tú hace falta, a mí me resulta imprescindible.

Sonríe porque yo lo hago. Porque quiero seguir haciéndote sonreír con mi dicción y con mis paridas. Porque nuestros hijos y nuestras parejas se merecen no vivir con tipos agobiados que no permiten que la prisa les adelante.

Como siempre, gracias por haber estado, por estar y por decir en público que estarás.

“Eres la polla.”

Como final de este pequeño reconocimiento a la amistad, añado una foto del que sé que es tu ídolo en secreto. Por mi parte, “Seven”, “Snatch, cerdos y diamantes” y “El club de la lucha” fueron convertidas en genialidades gracias a este tipo:

b. pitt

 

 

NUESTRA PRIMERA PRESENTACIÓN

26 Feb

Así empezó todo en Pamplona

http://www.ivoox.com/presentacion-del-libro-tengo-trastorno-bipolar-primera-vez-audios-mp3_rf_2505689_1.html?autoplay=1

En este canal de ivoox, podréis escuchar algunas entrevistas más.

FIRMA DE LIBROS

Me quedo con el principio de todo. Con la primera presentación, con la frescura, con los balbuceos, con Cristina Ochoa y todo el valor añadido que esta periodista conlleva.

La he vuelto a escuchar este fin de semana. Ahora vuelvo a hacerlo mientras escribo esto. Lo reconozco, lo he hecho como terapia. Me reubica. Me reseteo. Me refresco.

Lo positivo de estos ejercicios es que me ayudan mucho para saber qué quiero hacer con este proyecto. Pero sobre todo, cómo lo quiero hacer.

Si elegí en su día la autoedición y la autodistribución… si elegimos el momento… si elegimos el formato y el mensaje… Si… fue porque todo iba dirigido a tener una libertad. Las cosas son claras: tengo trastorno bipolar y podía haber pinchado durante todo este proceso, haber entrado en crisis. Todo era nuevo. Todo era una incógnita. Todo podía ser un riesgo.

ASISTENTES A LA PRESENTACIÓN

 

 

Gracias. Nos vemos.

PALABROS Y PALABRAS. SEMÁNTICA:

12 Feb

1. adj. Perteneciente o relativo a la significación de las palabras.

2. f. Estudio del significado de los signos lingüísticos y de sus combinaciones, desde un punto de vista sincrónico o diacrónico.

Según la RAE. Hoy me pongo a escribir sabiendo que poca gente va a estar de acuerdo conmigo. Lo cual me importa… relativamente. Todo sea por seguir con un viejo debate.

En los últimos días se está armando una buena entre las asociaciones de familiares y pacientes de personas con enfermedad mental y la imagen que cierta serie de ficción española está proyectando sobre este colectivo.

Personas con enfermedad mental. Locos. Persona con trastorno afectivo bipolar. Maniaco-depresivo.

Podría seguir. Pero voy a intentar plasmar mi forma de pensar en dos imágenes:

La semana pasada estuve en un programa de la televisión navarra. Llegado un momento, en el rótulo que aparecía bajo mi jeta maquillada ponía “Enfermo mental”. Con mayúsculas. El trato fue bueno, difundieron de principio a fin el vídeo de una campaña de sensibilización (única televisión que lo ha hecho, que yo sepa) y la presentadora incluso llegó a afirmar que compartiría piso con una persona con esquizofrenia al preguntárselo yo directamente.

En la edición digital de un periódico provincial castellano, hablaban sobre la reforma del código penal y, según ellos, cómo podía afectar a las, eso sí, personas con enfermedad mental. Arcadas me daban al leerlo.

Me importa muy poco que me llamen loco si me respetan y me dan las mismas oportunidades que a otro que crean que no lo es. O que no lo está.

Me toca mucho los aparejos que usen la semántica actual y políticamente correcta si luego paso a ser un sujeto peligroso al que se debe encerrar de forma preventiva.

Me gustaría ser capaz de reírme de mí mismo, siempre. Lo intento y lo seguiré intentando. Pero no lo consigo, no siempre. Ahora, tirarme de los pelos por algo que es una moda -lo siento, la corrección al expresarnos tiene tendencias- y que está hecho sin mala intención, me cuesta. A día de hoy, me cuesta. Todos estamos de acuerdo en que no es lo mismo decir “cabronazo” que decir “cabronazo” ¿A que no?

Espero haber sido claro.

Para claros, los ojos de mi siguiente protagonista excepcional. Hermoso y bello, sí. Canalla, atormentado y gamberro, también. Cómo no, me quedo con “La leyenda del indomable” y recomiendo que la vuelvan a ver.

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EN “ETB HOY”. EN DIRECTO

28 Nov

Ayer me invitaron al programa de Euskal Telebista “ETB hoy”. Estuvimos abriendo el programa, justo al principio del VÍDEO.

LOGO ETB

Fue muy instructivo. Y hasta divertido.  Si supe mandar correctamente, o no, “el mensaje clave” de forma adecuada… eso me lo hará saber mi hermano. Se agradecen comentarios.

Espero que os resulte entretenido. Y que consigáis ver más allá de la capa de maquillaje que me pusieron.

DONOSTIA. DÍA 2

18 Jun

¡Vaya día el de ayer en San Sebastián!

Intenso como pocos.

Rueda de prensa en Elkar,

ELKAR DONOSTIA

ELKAR DONOSTIA

emisoras de radio,

Euskal Telebista en Euskadi Directo,

diariovasco.com  (PINCHA SI QUIERES VER EL VÍDEO),

citas con una antigua compañera de la universidad, mostrándonos orgullosos nuestros respectivos retoños…

Para remate, hoy nos desayunamos leyendo en la edición impresa de El Diario Vasco la noticia de la presentación. A pesar del titular, yo nunca SERÉ bipolar. Pero no deja de ser una cuestión de sintaxis, una verbalización inapropiada en nuestro mundillo que, desde luego, a Ignacio Iturrarte se la perdonamos de calle.

Hoy es el día grande. Hoy acabaremos con el acto central de esta visita a Gipuzkoa.

A las 7 de la tarde, en la sede de AGIFES de Benta-Berri, junto al polideportivo de El Antiguo, haremos una Presentación-Charla-Coloquio y hablaremos sobre “Experiencias para la recuperación”, un planteamiento exquisito que no seré yo el que lo explique. Será Iker Arrizabalaga, de AGIFES, un tipo al que estoy deseando conocer y que su forma de ver el trastorno bipolar me provoca una curiosidad y un interés que me supera.

Antes, estaremos en más medios de comunicación: Onda Cero a las 12; a partir de la 1 y cuarto en TeleDonosti desde La Perla; grabación en RNE; a partir de las 6 en Onda Vasca…

Acabaremos en AGIFES. Va a ser un gran día.

Ojalá me quieras libre. Ojalá me quieras…

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