Tag Archives: Maneras de vivir

procrastinar. (Del lat. procrastinare). 1. tr. Diferir, aplazar.

7 Nov

Tanto lío para esto. Aunque algo embrollado sí que está porque: “la RAE considera procrastinación inválido y, en cambio, indica la utilización de procrastinación. Se trata de la tendencia y el resultado de procrastinar, es decir, de demorar, retardar o retrasar algo”. (definicion.de).

procrastinación

Un verbo complicado de conjugar pero fácil de ejecutar. Dejar para mañana lo que te pueda generar disgusto y estrés. Antes lo urgente que lo importante, sobre todo si es menos desagradable de hacer.

¿Esto continúa con aquella entrada tan salada de los palabros? Pues puede que sí. Hago público que es tarea de mi psicólogo, que estoy convencido que se piensa que soy un diccionario de sinónimos. Es broma: nuestra historia promete. Él me suelta pedradas de este tipo y de mi cuenta está desentrañar y pensar en ello.

Supongo que en este caso debiera sacar mis propias conclusiones. Vuelve a mi cabeza aquello de que comunicamos no lo que queremos, sino lo que el interlocutor entiende.

Ahora, en este otoño tan veraniego que estamos teniendo -ya volará el grajo bajo “Me gusta la niebla, me gusta el frío”-, propongo dos canciones:

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-la última de Ciclonautas, con un vídeo espectacular: “Bienvenidos los muertos”

-¿Se me olvidó “Víspera de todos los santos”? Rock Suave.

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COMENTA. OPINA. DEBATE. Tratamiento Ambulatorio Obligatorio

16 Sep

https://vimeo.com/39569938

 

 

“CAUSA PERDIDA” Y “LA PUERTA PINTADA”

26 Jul

CAUSA PERDIDA

Cuando me enteré del título del libro que Mikel Zuza sacaba y presentaba para la Feria del Libro de Pamplona-Iruña de este 2015, inmediatamente me vino a la cabeza esta canción de Kortatu, El estado de las cosas. Regates de la memoria, supongo.

Conocí a Mikel, historiador, bibliotecario, escritor, bloguero, gamberro y osasunista, cuando presentó su último libro de relatos, “El libro de los Teobaldos”. Total, que fuimos juntos a la tele. Un rato antes de entrar en directo, hablamos de fútbol, de estilismo, del mundo editorial y de bibliotecas, claro. Hace dos años éramos compañeros. En el vídeo que podéis ver en Sala de Prensa, me podéis oír decir que aquél era el libro que me hubiera gustado escribir.

Pues bien, hace unas semanas Mikel Zuza atacó con su “Causa perdida” y me consta que está teniendo un éxito de ventas con esta novela. Sí, ha aparcado los relatos. Y no, no ha abandonado las ucronías, una de sus señas de identidad.

Desde luego, he pasado muchas más horas entre las páginas escritas por Micer Zuza que hablando con él. Esto confirma la imagen de gamberro que para mí proyecta. Como él mismo dice: “La realidad es un asco, así que ¿por qué no cambiarla?” Juega escribiendo, se divierte. Otra vez me queda la sensación de que también ha jugado con el lector. Bueno, conmigo particularmente.

Me parece destacable, por varias razones, la utilización del género epistolar y sus referencias a Stoker. Reconozco que cuando leí “Drácula” por primera vez me metió un meneo importante. Extraordinario recurso.

Por último, entiendo que a quien no le guste la Historia, las aventuras, las historias de amor, la música, Navarra, las causas perdidas y las novelas de capa y espada puede que no se vea atrapado por “Causa perdida”.

 

2ª Edición La Puerta Pintada

 

Hace unas horas que he terminado “La puerta pintada”, de Carlos Aurensanz. Como podéis ver en la foto que le he robado del blog del libro, ya va por la segunda edición.

De este autor, veterinario historiador, se me quedó grabado cierto agradecimiento que plasmó en la primera parte de su trilogía sobre los Hijos de Casio, Banu Qasi, que tengo por ahí, y no puedo coger  para copiar textualmente sin hacer demasiado ruido (él, que es padre, me comprenderá, espero), en el que se refería a que cierta persona le hizo ver que podía novelar su historia. Bendito sea el agradecido. Lo que he aprendido sobre aquellas dinastías, los primeros reyes de Pamplona y Navarra, la convivencia entre culturas, la diplomacia de la época y… pero bueno, los tenéis en las bibliotecas y hasta en unas maravillosas ediciones de bolsillo.

“La puerta pintada” es de esas novelas que atrapan. Excepcionalmente estructurada para mi gusto, sigue la máxima que me encanta: me entretiene, me enseña, me emociona y se mete con el sistema. Aunque bueno, esto último…

Transmite pasión por el escenario, es su ciudad -ahora están en fiestas, hoy es Santa Ana-, y desde luego, dan ganas de volver a Tudela. Este libro tiene algo especial. O tiene muchas cosas. Desde luego, el autor arrastra un bagaje importante y puede abordar cualquier tema y cualquier época sin miedo. Personalmente, quedo agradecido porque cada uno de sus libros me deja algo. Creo que no debo destripar más.

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Hasta aquí los comentarios sobre libros para este verano. Cuando trabajaba de bibliotecario, me decían algunos usuarios que no era bueno recomendando. Así pues, no lo toméis como unas recomendaciones. O sí, no lo sé. A mí me han gustado mucho.

PS Ha habido excepciones en eso de recomendar. Un tal Josetxo M., en Mélida, estaba encantado con Eduardo Mendoza.

TERTULIA EN RNE RÀDIO 4

21 May

RNE_Ràdio_4

Esta mañana he participado en una tertulia en esta cadena: la lucha contra la estigmatización de los trastornos mentales.

Con Raúl Velasco, y con Alex y Miguel de Obertament, he estado telefónicamente en una silla y ante un micro en los estudios de Barcelona de Radio Nacional de España.

Podéis descargar el audio en este enlace. En la tercera hora del 21 de mayo, El matí a Rádio 4, con el botón derecho pincháis sobre la flecha que va hacia abajo. Da la opción de guardar enlace como, y guardáis donde queráis el archivo. A partir del minuto 13.

Hemos soltado educadamente nuestras opiniones. Eso está muy bien. Es ejemplar, diría incluso.

Las opiniones de Raúl me parecen muy recomendables, rompedor como suele. Dignas de ser escuchadas.

Y me siento orgulloso de haber intentado emular a Fernando Arrabal y su Mineralismo pero utilizando la palabra biologicismo. Que tiene tela la cosa…

Durante media hora libros en primera persona, historia de la psiquiatría, sufrimiento y soledad, algunas risas, la actitud de los profesionales de la salud mental hacia el paciente y su evolución, el diagnóstico…

Desde aquí quiero mandar un saludo a Raúl Velasco. Nuestra relación ha traspasado las referencias de terceras personas y de aquella conversación telefónica para dar un paso más. Hoy, tertulia radiofónica, yo en Pamplona-Iruña, él en Barcelona ¿Cuándo y dónde será nuestro encuentro?

portada Escritofrénico

LAS IRAS DE LA MALA UVA

10 Sep

templo ira xto

 

No es la primera vez que abordo el tema de la ira en este blog. El asunto es tan serio que rindo homenaje al gran Ibáñez, con el que he crecido, en la viñeta de arriba.

En el libro trato las consecuencias que he padecido por perder los estribos. Casi siempre, intentando explicar lo que acarrearon y lo que yo pude sacar en limpio.

No me recreo en la descripción detallada de ninguno de mis iracundos episodios. Relato hechos, consecuencias, aprendizajes y evoluciones. Desde luego, no están todos los que son. Mi la memoria es frágil y me puede el pudor.

En aquella entrada que escribí el 28 de agosto del año pasado me río abiertamente de conceptos como el control de la ira y su inutilidad -bajo mi punto de vista- cuando el caballo se ha desbocado ya. Apenas hablo de la canalización de esa mala leche.

No puedo saber si mañana me voy a poner de mala leche. Puedo discutir en mi trabajo. Puedo reñir con mi pareja. Puedo torcerme conmigo mismo y no aguantarme ni baño de sales mediante. Sé que no disfruto estando amargado, ni viviendo con el ceño fruncido. Prefiero sonreír y esas cosas.

Supongo que en ciertas ocasiones soy víctima de mi carácter. Hasta de mis principios, si queréis. También tengo que reconocer que, una vez pasada esa mala leche, hay veces en las que me siento bien. Porque a pesar de que muchas de esas actitudes puedan ser confundidas con síntomas del diagnóstico, he conseguido sentar mis reales y estoy dispuesto a asumir las consecuencias.

Noto la boca muy seca y pastosa. Me apetece fumar con urgencia. Me palpitan las sienes y se me mete un clavo en la sien izquierda. Intento escuchar al otro interlocutor, pero sé que lo estoy haciendo para buscar resquicios y dar una respuesta contundente. Siento que se me ha subido la sangre a la cabeza y que mi corazón palpita más rápido.

¿Qué intento? Hablar más despacio que en la frase anterior. Dejar de mirar el fondo de los ojos de la persona que me está sacando de quicio, o que lo está intentando. Sujetarme las manos, la una con la otra, para no hacer aspaviento ni atizar un puñetazo a la superficie plana -o no- más próxima.

Si estoy en mi sitio, ese equilibrado objetivo onírico e idealizado, procuro posponer la discusión. Hablar de lo importante que es el tema desencadenante para quitarle urgencia y aplazarlo, ganando tiempo y posponiendo el momento de riesgo.

Dentro de quince días se cumplirán tres años que no le levanto la mano a nadie. Y de que no la bajo. Mi historial hasta ese momento me sitúa en una posición que me impide dar lecciones a nadie. Simplemente estoy compartiendo cómo vivo esos ataques de ira, hijos de mi frustración y sobrinos de mi forma de ser.

Me provoca dolor con demasiada frecuencia dejarme arrastrar por el enfado superlativo.

Avispados lectores, efectivamente no he diferenciado entre mis malas uvas cuando estoy disparado hacia arriba (estado maníaco o hipomaníaco) de mis malas uvas cuando las padezco eutímico, esto es, estable.

Eso lo desgrano en el libro ¿o sólo lo esbozo? y da para otra entrada…

 

 

¡PON LEÑO!

29 Ago

El miércoles murió Tony Urbano, bajista de Leño.

La entrada que sigue la escribí hace poco más de un año.

Qué desilusión.

“Sé que no estoy en mi juicio y que me falta inspiración. Todo me saca de quicio ¡Qué desilusión! Odio salir a la calle. Hiede la televisión. El rocanrol es un arte ¡Qué desilusión! Es sólo una canción y me siento mejor.

Portada de "Corre, corre"Soy compañero de nadie y viajo solo en mi vagón. No encuentro un soplo de aire ¡Qué desilusión! Soy pregonero del negro y tengo en cama la opinión. Sé que no existe el infierno ¡Qué desilusión! Es sólo una canción y me siento mejor.”

Éste medio tiempo de Leño abre el álbum “Corre, corre”. Fue su último disco de estudio, allá por 1982.

Ya, ya sé que es una canción triste, un rocanrol particular. Pero es bastante frecuente que sienta cosas parecidas a las que Rosendo Mercado sentía cuando compuso esta letra. Con unas pocas frases consiguió expresar con acierto un estado de ánimo y consiguió explicar que tenemos que ser capaces de encontrar la esperanza en nuestras propias historias. Y, así, conseguir encontrarnos mejor.

A lo mejor es por eso que la sigue cantando, Rosendo, digo, tantos años después en sus directos…

Por mi parte, la desilusión es parte de mi frustración. Así que intento seguir su viejo consejo, su manera de vivir y busco actividades que otras veces me han hecho sentir mejor.”

Camarero. Pon Leño.

Que falta me hace.

800 balas: un mensaje

9 Ago

La película “800 balas” es de ésas que me hacen reír, me hace llorar, me entretiene, desafía a la autoridad, desparrama y me enseña. Aparte de ser, esencialmente, una gamberrada.

El mensaje con el que me quedo lo podéis ver en esta parte de esta secuencia, 24 segundos sólo.

Sancho Gracia, que se llevó un Goya por esta actuación, explica a su nieto… bueno, ya lo habéis visto. A mí el concepto de pecado se me escapa bastante. La manera de vivir del personaje de Juan es envidiable. Sobre todo me cautiva porque es consecuente con ella, lucha con sus armas y con las que no tiene.

Creo que este mensaje esta bastante lejos del Carpe Diem humanista que se puede leer en tantos mensajes a través de redes sociales, correos electrónicos, WhatsApp y hasta ver en anuncios publicitarios. Tiene un punto de realismo, de fatalismo, de optimismo teñido de pura vida que me hace reflexionar sobre qué es la diversión.

Lo más importante, para mí, sigue siendo determinar cuándo ha pasado esa putada, cuándo ha llegado el momento de dejar de lamerse las heridas, para estrujar la vida hasta que llegue la siguiente putada. Estoy de acuerdo en parte con Gracia: hay malos tragos que no nos los quita nadie. Me permito matizar porque creo que tengo la capacidad de relativizarlos, de separarlos de otros tragos que pueden venir inoportunamente de la mano. Creo. Ése es otro trabajo pendiente de seguir mejorando.

Lo desesperante sigue siendo cuando no tengo marrones de este tipo, o putadas, o malos tragos, y no soy capaz de divertirme, de disfrutar, y sigo vagando en tierra de nadie esperando a que pase una tormenta de la que ya no se oyen ni los truenos.

De la Iglesia fue capaz de reunir a Curro Jiménez y a Pepe Carvalho (Eusebio Poncela) en una misma película. Y lo intentó con Clint Eastwood. Muy grande. Mi admiración.

Sancho Gracia en 800 Balas

Eusebio Poncelo como Pepe Carvalho

“Imágenes enfrentadas”. De nuevo.

5 Jun

Esta entrada la publiqué el 22 de agosto del año pasado. Me he dado cuenta de que la gente la lee y la vuelvo a colgar sin tocar una coma.

“No sé si estoy en lo cierto

o me falta inspiración…”

PENSAMIENTOS ATROPELLADOS

 

FATIGA

Joder. Con esta vaina que no tiene arreglo del trastorno bipolar, al personal le cuesta muy poco encontrar imágenes enfrentadas que simbolicen la patología. Algunas son de traca: el ying y el yang; las máscaras del teatro, una macabramente alegre y la otra muy compungida…

Todo vale. Porque “una imagen vale más que mil palabras”.

Desde mi inconformismo patológico, me he esmerado en salirme otra vez del tiesto y he encontrado dos imágenes que, al menos en mi caso, ilustran dos momentos. La particularidad es que son íntimos: nadie nos saca fotos en esos instantes.

La primera es la vorágine de los pensamientos, “la centrifugadora” a pleno rendimiento. No me sujeto, toda idea es válida, pero espera, que la anterior era muy buena también, seguro que puedo enlazarla con la primera, y mañana qué me toca hacer al levantarme, seguro que lo puedo encauzar con aquel proyecto, que, por qué no, voy a intentar acabar de darle forma en un rato y así todo sale redondo y hostias, ya son las cinco de la mañana, me quedan dos horas para dormir, quién necesita dormir, si sería capaz de acordarme de aquella historia que me ocurrió con aquél amigo el sábado, mejor le llamo a eso de las diez y a ver si quedamos y lo hablamos, además de paso le expongo el plan aquél para llevar a cabo aquella vieja idea y quitarnos la espina, y si me dice que no, seguro que a éste otro le puede interesar, que anda necesitado de que alguien le dé un empujón a su estado de ánimo, será mejor así, le doy una vuelta más ya en la ducha y me echo otro cigarro a ver si esto se calma un poco, viene la luz del sol, me doy un paseo y veo las cosas más claras.

 

Pero qué mierda, otra mañana lloviendo. Y no sé cuántas seguidas llevamos. ¿A quién quería yo llamar? Mejor lo dejo, le va a parecer otra de mis chaladuras. Porque en realidad lo es. Menuda mierda. Me pregunto dónde estará el impulso de hace unas pocas horas. Este subidón es de una calidad mediocre porque me hace tener frecuentes bajonazos en plena hipomanía. No me permite disfrutar de toda la energía que mis pensamientos alimentan. Además sé que, dentro de un rato, volveré a sentirme como una moto, cuando me vuelva a expandir. Y de qué manera. Volverá esa percepción extrema, esa hipersensibilidad. Entonces este ladrillazo que me aprisiona ¿no se deberá a que sé que me va a tocar perder, una vez más? Porque el frenazo será de espanto, la botica de los laboratorios será brutalmente efectiva y me hará polvo y me enajenará. Me volverá a impedir ser brillante, me llevará al aburrimiento, a la vulgaridad. Me dará tal zapatazo que me hará ser lo que no quiero ser: normal, común, vulgar.

Y ¿dónde me encontraré el sentido del humor para reírme de mí mismo?

Espero mirar las dos fotos de arriba y conseguir, al menos, esbozar una sonrisa cómplice y canalla.

LA SABIDURÍA DEL FRACASO

14 Abr

En las instalaci0nes de Tajonar del C. A. Osasuna, en las paredes de los pasillos, había una serie de placas con mensajes educativos. El que más me llamaba la atención era uno en el que se podía leer: “Hay que saber ganar. Hay que saber perder”.

Me parece que nunca se acaba de aprender. Ni a ganar ni a perder. Puede que en eso consista la vida. A mí, lo de participar sin más, no me va ni con gaseosa. Lo de empatar, lo de que la vida pase por mí sin obtener de ella más que lo servido… Los que leáis este blog conocéis mi cantinela de sacarle el jugo, de beberse el cáliz hasta las heces y demás.

Como yo no acabo de aprender, a los hechos me remito, y soy consciente de mi impericia en muchos importantes aspectos, sigo con la ambición del que no se conforma con lo que tiene. El objetivo está claro: mejorar. Qué bonito. Mejorar ¿para qué? Ni más ni menos que para seguir intentando vivir con intensidad.

La sabiduría que nos da el fracaso“. He estado leyendo y escuchando historias que las relaciono con esta frase que escuché con atención a Robe Iniesta, Extremoduro. (Empiezan tremenda gira el mes que viene, más de cuarenta conciertos y luego, América Latina). Siempre se dice que se aprende mucho más de lo malo que nos pasa que de lo bueno. Una frase que ha tenido que escuchar mucha gente en pleno proceso de duelo.

A golpes se puede aprender. Hasta se debe, si me apuráis, en deteminadas circunstancias. La clave, para mí, está en esa consciencia que permite hacer valoraciones que vayan más allá del qué mal lo he pasado, seguro que la vida me recompensa más adelante.

Inmediatamente después de fracasar, de perder, del guantazo… es muy complicado llegar a conclusiones que puedan ser útiles más adelante. Ése inmediatamente después es, para mí, momento de observación. Nada más. Forma parte de la recogida de datos.

Pasado un tiempo -jamás sabré cuánto, al paso que voy- es cuando comienza el partido de verdad. Cuando hay que rebobinar, tirar de analogías con experiencias pasadas, discriminar actuaciones procurando ser justo con uno mismo e intentar hacer todo esto con frialdad, a pesar del golpe que sufrido hace tan poco tiempo.

Estoy refiriéndome al trabajo que vale la pena. Al que no tiene precio. Al que nadie que no sea uno mismo puede hacer. Porque el beneficiado es uno mismo. En ese trabajo procuro ser eficiente por esa mismo razón. Donde procuro ser realista. En fin… Donde sé que todas los conclusiones que pueda sacar serán válidas si lo hago bien.

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¿La sabiduría del fracaso? Sí. Es un buen maestro. Porque son mis propias experiencias -las vividas en mis carnes y las que nadie más puede sentir- las que que me van a enseñar a evitar los mismo errores en el futuro. Esto es de cajón. Ya lo sé. Pero no percibo que la interiorización de este tesoro haya sido simpre tan efectiva. No lo ha sido para mí. Aunque me llenara la boca diciéndolo.

Hay más. Tengo que llegar más profundo, más fuerte. Y tengo que hacerlo con ese objetivo: que mi aprendizaje me haya servido para evitar, sí, pero también para exprimir lo que venga, lo bueno y lo malo, con entusiasmo. No me vale dejarme llevar por la abulia del fatalismo. Es una actitud que arrastré una larga temporada y no hizo más que enfangarme e impedir impactos potentes en mi existencia. Demasiado aburrido.

“Cada vez que me ves soy más sabio y más perro”. Hala pues, seguiré metiéndome en mi pensamiento con la esperanza de sacar sabidurías prácticas que me resulten útiles para… todo lo que me queda por vivir.

MEDICACIÓN (y 3). ¿RESPONSABILIDAD?

9 Mar

¿EMPODERAMIENTO?

Al releer las dos últimas entradas, en las que me he referido al tema de la medicación, encuentro sentimientos que asocio a las drogas que tomo: frustración, incapacidad, dependencia y dolor.

Por otro lado, me han hecho pensar. Esto del blog es un instrumento de desahogo además de la oportunidad de ser gamberro y reírme un poco más de mí mismo. Con el libro, por lo visto, no he tenido bastante.

La decisión del acto voluntario de medicarme para paliar o ayudarme a controlar mis crisis se mueve por una línea sutil e inestable (toma, como yo…):

-por un lado, mi espíritu crítico, mi rebeldía innata, mi variable confianza en mí mismo y en mis capacidades. Estos instrumentos han sido los que, en pasadas ocasiones, me han hecho esperar un día más antes de pedir socorro para me añadieran “los pesos pesados” a mis drogas de diario.

-por otro lado, la experiencia que me da el fracaso, la asunción de mi vulnerabilidad y del daño que puedo causar, el afán de ser el bipolar del mes y la confianza en mi capacidad de recuperación.

Casi siempre que he tirado por la segunda opción, “los demás” me han aplaudido. No de modo literal. Pero es comúnmente interpretado -¡incluso por mí mismo!- como un éxito, como un acto de responsabilidad. “Ya estoy más cerca de hacerme con la enfermedad, la voy controlando y de buena me he podido librar.”

Alguna que otra vez pongo el ejemplo de cuando doy un presupuesto en la tienda. El dilema. Si el cliente acepta, pienso que no tenía que haberle dado un precio tan bajo. Si no vuelve, si no hace la compra, pienso que tenía que haber apurado un poco más.

Si soy capaz de, teniendo algún síntoma pero estando en un buen momento, sujetar ese caballo que se puede desbocar sin más drogas que las habituales, no hay aplausos. Porque siento que lo tengo que silenciar: he corrido un riesgo que a muchos les parece innecesario. La sensación de triunfo es muy grande. Me aporta una confianza poderosa para la siguiente vez. Porque siempre hay siguiente vez.

Digo que el riesgo es grande porque, en ocasiones anteriores, me he equivocado: no he sabido calibrar las circunstancias que me rodeaban, ni a mí mismo, he esperado demasiado, y la he cagado.

Ahora bien, cuando levanto la mano al analizar mis respuestas a los estímulos, mi estado, esas circunstancias que me rodean en el momento en el que estás haciendo equilibrios sobre el filo de la navaja… y pido “más madera que esto se me va de las manos”… y comienza el ritual de consulta, valoración, rapapolvos, drogas mataosos troqueladoras, baja laboral, paseos buscando el sol, sudores, temblores, apetitos ansiosos, ansiedad por volver a trabajar, a conducir, a salir de noche…

…necesito mucho cuajo para repetirle a mi almohada, como un mantra, podía haber sido peor, podía haber sido… pero recordando que he evitado la posibilidad de un nuevo ingreso.

¿Cuándo aprenderé? Miró a mi alrededor y creo que nunca. No creo que llegue a tener semejante discernimiento. Porque las personas a las que más admiro también se equivocan. ¿Cómo no me voy a equivocar yo, cuando estoy abriendo la puerta de una hipomanía -por ejemplo-, distorsiono la realidad y pretendo decidir, en base a unas evaluaciones sobre mi estado y mis circunstancias que quieren ser racionales y dependiendo de esa decisión voy a ser una caricatura de mí mismo pero voy a evitar un ingreso; o bien me la juego con esas cartas y tiro de mi catálogo de recursos para evitar ese  mismo ingreso pero sin tanta ayuda de la química?

Vaya lío. Voy a tener que escribir algún punto de vez en cuando, esto no hay quien lo lea… En fin, enhorabuena a los que habéis llegado hasta aquí.

1.-El mensaje de estas tres entradas es claro. Los psicotrópicos son, en general, drogas cutres, que muchas veces se utilizan para aprovechar los efectos secundarios que provocan y no para lo que fueron “pensados”.

2.-A pesar de eso, son un instrumento más. Y con el trastorno bipolar que tengo encima, no estoy para rechazar instrumentos.

3.-Socialmente están bien vistos. No así sus efectos. Sus efectos provocan rechazo. En la sociedad y lo que es más importante, en mí mismo: me estoy a u t o e s t i g m a t i z a n d o.

4.-Pienso seguir haciendo el esfuerzo de evaluar, catalogar, comparar y decidir, en momentos de entrada en crisis. Porque, si mi frontera es mi piel, algo podré aprender. Creo que ahí radica el acto que podrían llamar responsable.

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Y voy a acabar con una cita de Edurne Pasaban, así, porque me da la gana, es sanferminera, me cae de miedo y sí, que pasa, es muy guapa:

“Es cierto que en los últimos años he puesto todo mi empeño en conseguir un hito concreto: llegar a subir las catorce montañas. Pero la auténtica victoria reside tanto en el el esfuerzo como en el premio, en la madurez y el crecimiento que este desafío me ha aportado”.

Extraída de su libro “Catorce veces ocho mil”, que me permito recomendar.

Quiero dedicar esta entrada mis inigualables sobrinos, que vienen finos como el coral.

 

 

EL PODER DE LA TELEVISIÓN

6 Feb

“(…) dado que que vivimos en esta sociedad de la información -que a veces parece que si algo no sale en la tele no puede ser verdad-…”

Esta frase la suelto en “Las notas del autor”, nada más empezar el libro.  No es un ladrillazo sin más. La televisión tiene una fuerza distinta y un poder muy grande. Informa, deforma, entretiene… Su poder está en que llega, con imágenes y sonidos, a casi el total de la población.

Sigo apelando a la responsabilidad de todos los medios de comunicación como abanderados de una comunicación precisa. Son los medios los que tienen en su mano informar y crear opinión. Sensibilizar, si queréis.

Me sigo llevando sorpresas de ésas que me soliviantan hasta los calcetines -aquel artículo en Salamanca Hoy no tiene desperdicio y paso de poner el enlace- y otras que, por contra, me hacen ver que las enfermedades mentales no hacen prisioneros, ni siquiera entre los profesionales de los medios de comunicación.

 

Ésta es la información sobre la campaña de FEAFES “Queremos ser felices”. Si quieres, puedes ver de qué va y firmar el manifiesto.

El vídeo de marras es un arma más dentro de la campaña. Se ha difundido. Si tenéis más rato…

LA SEXTA Informativos, a partir del minuto 27

TVE, TeleNavarra, a partir del minuto 14

Navarra Televisión

Algo de sobredosis, ya. Lo que intento es que nos demos cuenta de lo valiosos que pueden ser los medios de comunicación como potente altavoz para tocar los cojones a todos aquellos que no están dispuestos a enterarse que hay enfermedades mentales, que les puede tocar pasado mañana a ellos o a la persona que más quieran, y que siguen por la vida procurando ignorar realidades y, lo que es peor, ignorando personas, provocando dolores gratuitos y arbitrarios.

Os dejo con Marlon Brando. Que también tenía una interesante pedrada, dicho sea de paso. Pero fue capaz de interpretar a personajes salvajes, atormentados y sensibles.

marlon-brando

PRESENTACIÓN 2.0. MARTES 21. 20 h. CASA DE LA JUVENTUD DE PAMPLONA

12 May

La Casa de la Juventud, en la calle Sangüesa de Pamplona, junto a Larrabide
nos brinda la oportunidad de presentar el libro “Tengo trastorno bipolar. Desmitificaciones y anécdotas”.

Ponente: el periodista Jose Javier Ascunce.

No es por ser pelma. Es que hubo gente muy importante para mí que no pudo venir. Además, hay que intentar llegar a la gente joven. Los profesionales de esto de la salud mental, si no se dieron por aludidos hace un mes, no creo que lo hagan ahora. Aunque sería interesante.

En cuanto a la estructura, haremos un plantemiento parecido al formato de Civican: cercano, participativo, rocero. Lo que pasa es que no me gusta demasiado repetirme.

Habrá sorpresas y le hincaremos el diente al Estigma (con mayúsculas), a la educación y… bueno, supongo que el martes próximo no debería pasarme. Debería ser comedido, pausado, incluso algo aséptico. Al fin al cabo, la Casa de la Juventud es del Ayuntamiento de Pamplona, una institución…

Qué se le va a hacer. Son maneras de vivir.

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