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TIBIEZA: CIENCIA Y CORRIENTES

8 May

Tibio

Me sigue resultando curioso cómo la psiquiatría, que es una especialidad de una ciencia, la medicina, puede albergar tantas formas de plantear su ejercicio. No las voy a enumerar.

Como persona con diagnóstico de un trastorno mental, me gustaría pensar que hay tanta variedad porque hay mucha variedad entre los pacientes y los potenciales pacientes.

Es un hermoso pensamiento ¿verdad? Lo que ocurre es que entre los pacientes de traumatología también los hay de todos los colores y las mayores diferencias entre los traumatólogos y su praxis, que yo sepa, radican en las técnicas a emplear en cirugía.

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La Associació de Bipolars de Catalunya ha colgado en su página de facebook una noticia sobre un gran estudio sobre el trastorno bipolar, sobre regiones de riesgo asociadas al trastorno bipolar que pueden ser un punto de punto para nuevas terapias. Bien. Esto lo publicó el ABC en marzo del año pasado.

¿Nos agarramos a un clavo ardiendo? ¿Damos eco a cualquier avance científico que se haga para encontrar el fundamento que hace que las molleras de quienes tenemos trastorno bipolar se cortocircuiten?

Se sigue sin tener mucha idea sobre cuáles son los todos los mecanismos de genes, hormonas y neurotransmisores . Como dijo el Dr. Vicente Madoz en la rueda de prensa previa a la presentación del libro, el que lo descubra se lleva el premio Nobel de Medicina.

A lo mejor está aquí el punto de partida de las controversias entre las distintas formas de ver la psiquiatría. Porque si los diagnósticos se basan sólo en los síntomas, no en la causa de ellos porque se desconoce, cómo los tratamientos van a tener una base científica (empirismo, ensayo y error) si el objetivo es aplacar las consecuencias de una crisis y no hay aspiración de curar nada.

Sigo con mi espíritu crítico, intentando explicar cómo veo este mundo desde mi posición, dando espacio a mis dudas y no dejando de aprender.

Supongo que a día de hoy, hay que tirar de todos los recursos que tengamos a nuestro alcance sabiendo que somos conejillos de indias y que muchas veces se matan bombas a cañonazos. Y algunas otras veces, las moscas se van tan campantes…

 

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EVITAR UNA DEPRESIÓN. TRASTORNO BIPOLAR.

29 Mar

Escribo en el libro:

Alguna vez he pensado que es como estar en el mar, asociado a esa fuerza superior que para mí es el mar.

Por ejemplo, cuando me vengo abajo -ojo, son mis depresiones, mías, particulares, como el patio de mi casa-, he aprendido que más vale dejarse llevar un tiempo, como cuando te atrapa la resaca en la playa, como una potente corriente que te lleva mar adentro. Mi trabajo consiste en detectar cuándo estoy lo suficientemente lejos de la orilla y cuándo me siento lo suficientemente lejos como para empezar a nadar de vuelta, evitando esa mala corriente. No tiene que ser ni muy pronto ni demasiado tarde.”

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No me aburro de leer guías sobre cómo tratar a alguien que está deprimido, escritas con la mejor intención. ¡No todos somos iguales! Si quieren ser genéricas, no aciertan; si quieren atinar mucho, corren el riesgo de ser poco útiles. Quiero pensar que todos somos diferentes. Por eso mi espíritu crítico se dispara.

Catalogan las depresiones según variados criterios y lo que te rondaré, morena. En consecuencia, se pueden aplicar innumerables tratamientos según la corriente que siga el terapeuta. Tranquilos que en este jardín no me voy a meter.

También están entre mis lecturas, y de ahí el título de esta entrada, artículos y libros que hablan de “Higiene”. Higiene preventiva, se entiende, para evitar caer en un trastorno depresivo. Dar paseos. No tomar excitantes para mantener unas buenas rutinas de sueño (por lo de la irritabilidad como síntoma recurrente supongo que también…). Frutas y verduras. Sol. Música. En fin.

Sigo creyendo firmemente en que

-a cada uno nos sirven unos sistemas preventivos determinados (no me fastidies, a mí no se me atenúa la frustración paseando media hora tres veces a la semana),

-que es la experiencia la que nos dicta la validez de los mismos dependiendo del momento o de la edad o de la causa o de la severidad del asunto y

-que es algo que construimos todos los días.

Ante la primera depresión, indefensión por el tortazo. Hay que asumirlo. A partir de ese momento, toca tejer un arsenal de herramientas que prevengan. También, si a pesar de todo, estás sumido en la mierda hasta el cuello, debe tener el objeto de minimizar el sufrimiento.

Personalmente, me sigo aferrando a la metáfora del mar a la que hago referencia en el libro: si estoy deprimido, he de ser capaz de hacerlo con los ojos abiertos, ahorrando fuerzas, para saber cuándo me toca empezar a nadar hacia la orilla. Al menos, intentarlo.

Esto me sirve a mí. ¿A ti? Ojalá, lector, no tengas ni puñetera idea de lo que te hablo.

PS Podemos hablar de las depresiones que siguen en el tiempo a una fase hipomaníaca o maníaca. O dejad algún comentario y tiramos por ahí, yo qué sé…

POR 2 € EN EBOOK, “Tengo trastorno bipolar”.

13 Dic

¿Os gusta leer en formato electrónico, tanto en dispositivos móviles como en el ordenador de casa (o del trabajo…)?

Por sólo 2 € os podéis hacer cómodamente con “Tengo trastorno bipolar”, pagándolo con tarjeta o través de PayPal.

La plataforma ReadOnTime, de Publidisa, os lo pone fácil también a quienes queráis hacerlo desde xico o Argentina.

¡También en edición papel y para pedidos bajo demanda!

Sois muchos los que ya habéis leído el libro a través de una pantalla. Lo digo porque ayer me pasó la editorial la liquidación de los últimos cinco meses. Gracias a todos y siento no habéroslo podido dedicar: es lo que tiene.

Portada tengo trastorno bipolar

 

A todo esto, acabáis de sobrepasar las 46.000 visitas al blog. Luego dirán que al que le falta un tornillo por ajustar es a mí…

 

OTRA “VÍSPERA DE TODOS LOS SANTOS”

1 Nov

La banda no se cansa.

Los-Suaves

“Era un día como otro cualquiera… ni negro ni blanco. No sé si era largo o era corto pues, como todos, empezó acabando.
Una jornada de un siglo remoto -perdí ya la cuenta han pasado tantos- al que llegué poco a poco: víspera de todos los santos.
Era cuando la Edad Vencida dice: “¿Dónde vas, pobre loco, abrazando causas perdidas, mujeres perdidas… corazones rotos?”
El primero o el último día, da igual, quedan sólo unos cuantos. Dios se cansó de dar cuerda a mi vida: víspera de todos los santos.
Era un tiempo de horas homicidas: tú no te enteras… ellas trabajando. El reloj, tic-tac, causa heridas mientras la vida te va suicidando.
Fue cuando, tras cada esquina, otra vuelta de tuerca sigue apretando. Besas en la boca a la agonía: víspera de todos los santos.
Todos los años, puestos en fila, piden cuentas y tú recordando cómo has perdido lo que querías. ¿O, sin saber, te lo fueron robando?
Sólo Dios conoce el último día, la última hora -sonríe callando- el último número de la lista: víspera de todos los santos.
Para escuchar esta canción, el mejor lugar el infierno. Naces solo. Mueres solo. No te engañes, solo vas viviendo.
Llegó por fin el mejor día: martes trece o viernes santo. Los perros me hacen compañía: ladran cuando estoy llorando.
Es cuando, muerto de envidia, miras al mundo pasar paseando. Los caminos son navajas frías: víspera de todos los santos.
Noches y noches perdidas. Cientos de horas volando. Llega la señal de la partida. Caigo y aún me voy levantando.
Apoyado en la ruina, la compañera que me va quedando. Rechazan tu mano tendida: víspera de todos los santos.
Las palabras entre rejas. Otra vez el papel en blanco. Calla, obedece, de qué te quejas: unos mintiendo, otros soñando.
Cuando ves la tarjeta amarilla, ¿qué haces? Empujas o sigues tirando. Las ilusiones hechas astillas: víspera de todos los santos.
Era quizás el último día, sin noche, cuando unos cuantos se van con la mayoría
y sin votar terminan ganando.
Furiosa la muerte me hace signos. Cerca, muy cerca me va llamando. Me voy como se cierra un libro: víspera de todos los santos.
Allí estaremos juntos
día de fieles difuntos.”

Desde que descubrí a Los Suaves, me llamó la atención la relación que Yosi, letrista y cantante de la banda, ha tenido con la muerte. Hay que tener en cuenta que yo tenía catorce años y en esa época es cuando empecé a preguntarme ciertas cuestiones que siguen sin respuesta, claro, pero que me han servido para leer bastante sobre el tema, hacerme con una idea propia y ser muy crítico con la parefernalia actual, la que está de moda hoy y aquí.

Para terminar, me voy a permitir una recomendación: no escuchéis a Los Suaves si estáis melancólicos, sobre todo el “Maldita sea mi suerte”: no es que te saque a patadas de la melancolía, precisamente.

Larga vida a Yosi. Aquí donde esté. Y mis mayores respetos para los que seguimos amando a los que nos faltan. Así amaremos a los que acaban de llegar. Y a los que están por venir.”

A N. Z. O.

Suicidio

19 Ago

Huevo suicida

“El suicidio es la primera causa de muerte no natural en Navarra. Por encima de los accidentes de tráfico.”

Ya empezamos con las estadísticas.

 “Es importante recordar que algunas personas con trastorno bipolar se matan por accidente durante un episodio maníaco”.

 Conozco mi propia historia. Esto me lo cuentas porque casi todo el que se suicida lo hace atrapado en una depresión. Voy a tirar yo también de estadísticas para pillarte: el momento más crítico se da tras haber pasado una crisis, con ingreso incluido. Unos tres meses más tarde, cuando ya se tiene consciencia de lo que se ha sufrido.

 “Dale a la vida una oportunidad.”

¿Otra más? Son muchos años dando oportunidades a esta vida de mierda que se dedica a castigarme sin respiro. Ni se te ocurra mencionarme las ganas de luchar por ella. Ni se te ocurra comparar mi tolerancia al sufrimiento con la tuya.

 “El suicidio no es derecho. Es un acto cobarde.”

¿Estás sordo? Te ha faltado decirme que es pecado. Mi frontera es mi piel y me he dejado demasiados trozos en el camino. ¿Me hablas de derechos? Tengo que suponer que pretendes que siga viviendo porque es mi deber. De valentía no me hables, tú no, que estás cagado de miedo al otro lado de la mesa porque ves la desesperación y la angustia en mis ojos

 

 Ideas suicidas. Mucha gente piensa en su propia muerte. Hace testamentos, acude a funerales, entierros, incineraciones, compra flores. Idealiza su muerte sin hablar de ella más que en un tono superficial, idealizado e incluso frívolo. La cultura de la muerte ha derivado en una serie de actos que se suceden en lugares concretos. No hablamos de ella. No celebramos la muerte, como lo hacían otras generaciones y lo hacen otras culturas.

Ese argumento da para largo. Me quedo aquí porque me da pie a desarrollar lo que sigue. Nos la cogemos con papel de fumar. Nos falta inteligencia emocional para tratar a la parca como se merece. El suicidio, como he intentando expresar con ese diálogo producto de mi calenturienta imaginación, es una forma más de morir. Me apetece poco hablar de la prevención del suicidio (voy a repetir las palabras muchas veces: suicidio, muerte) pero sí quiero recalcar que, así como muchos mueren en la cama, el suicidio parte de una decisión personal tras una valoración del pasado y una previsión de futuro. Conozco a muchas personas que no han hecho ese doloroso ejercicio interior en su vida. Lejos de respetar, juzgan.

Es tan fácil juzgar. Lo más frecuente es hacerlo sin conocer las circunstancias del sujeto que decidió suicidarse.

¿Si no se respeta en vida al que tiene una enfermedad mental, cuáles son los valores morales que se esgrimen para no respetar su muerte?

La conclusión es que la muerte, y en concreto el suicidio de personas con trastornos mentales, es tabú. Mejor no hablar porque es triste y salpica a nada que te descuides. Claro, pero ¿para quién es doloroso?

No aprendemos a escuchar. A ofrecer ayuda y alivio. A hablar abiertamente. Nos faltan mecanismos.

Está demostrado (www.forumclinic.org) que el suicida avisa y da pistas. ¡Entonces es una cuestión de voluntad! Si estás cerca y lo ves, tienes la oportunidad de formarte mínimamente. La motivación es inmensa: amas a esa persona. Hablar claramente, escuchar sin prejuicios y respetar al potencial suicida es tan infrecuente como útil.

La lucha por la dignidad de uno mismo es tan admirable como deleznable el menosprecio del dolor ajeno.

Entrevista en HIRIAN

20 Jun

La revista guipuzcoana HIRIAN, por medio de Mónica Mínguez, nos hizo esta entrevista en la que estaba “hecho polvo” y con bastantes ganas de cachondeo. Es compatible, sí.

Foto de Luis Zabalza

Foto de Luis Zabalza

Me salió el lado crítico, sin llegar a ser desagradable -espero, eso lo tendréis que decir vosotros- y también el lado padre. Es compatible, sí.

Mónica, que fue muy simpática y bastante paciente, me habló y me descubrió la historia y los vídeos en Youtube de Stephen Fry, un británico que os sonará en cuanto le veáis la jeta: mucho teatro, de la cuadrilla de Hugh Laurie (House) -con el que formó pareja teatral y cómica en los 90-, Kenneth Branagh, Emma Thompson…

Una pena que estén en inglés y los subtítulos los haya traducido mi sobrino de siete años. Y mira que Mónica Mínguez me avisó…

Os dejo con esta tona de

Ciclonautas

 

Un saludo a toda América Latina.

LOS REMOS Y LA BARCA

22 Abr

En el último capítulo del libro relato cómo me las intento apañar en las crisis. Utilizo el mar como escenario metafórico y una barca como alegoría de mis recursos para evitar que mis desequilibrios se apoderen de mí.

Ay, quién maneja mi barca, quién

En un comentario, una lectora escribe: “Despreocupémonos de “qué” son los remos, y sigamos adelante con nuestra barca!”

No lo quiero interpretar como un todo vale. Para mí, cualquier recurso no me sirve. No me pongo estupendo cuando afirmo que no vuelvo a ser hospitalizado si no es con los pies por delante. Tampoco me vale tomar sin un mínimo espíritu crítico cualquier medicación. Ni ponerme en manos de un desconocido para entregarle mi criterio y mi voluntad. Todos los considero remos válidos porque a otros les sirven.

Para mí… son demasiadas cicatrices.

Mi premisa, a día de hoy, es que si un recurso/remo me aliena y no me enseña a prevenir no lo considero válido.

Coincido con que el objetivo es que sigamos adelante con nuestra barca. Avanzar. Pero abogo porque se reconozca que cada barca es diferente. Hay veleros de fibra de carbono. Hay chalupas viejas y pesadas. Yo siento que la mía es de las últimas. Necesito pintarla con mucha frecuencia. Sacarla del agua. Cambiar tablas. Del motor, ni hablo. Es el de nuestro SEAT 124 del 75…

Mi barca es agradecida como la buena tierra. Si la cuido, responde. Y suspira aliviada cuando tiro de los remos o del motor. Si no le hago caso, responde airada y me pone en riesgo de subirme a la parra o de bajarme al lodo.

Me reafirmo en lo que escribí en el libro: “De modo que no es una mala costumbre (…) navegar mirando al cielo de vez en cuando. Estoy convencido de que, con el lastre que llevo, es más saludable mirar al cielo que mirarme el ombligo. Así puedo intentar volver a puerto a tiempo para evitar males mayores.”

Mañana es el Día del Libro. Descuentos del 10% y rosas de regalo. Regalemos libros. Y a nosotros mismos, también. Recordemos que no hace falta cargarles la batería.

LA SABIDURÍA DEL FRACASO

14 Abr

En las instalaci0nes de Tajonar del C. A. Osasuna, en las paredes de los pasillos, había una serie de placas con mensajes educativos. El que más me llamaba la atención era uno en el que se podía leer: “Hay que saber ganar. Hay que saber perder”.

Me parece que nunca se acaba de aprender. Ni a ganar ni a perder. Puede que en eso consista la vida. A mí, lo de participar sin más, no me va ni con gaseosa. Lo de empatar, lo de que la vida pase por mí sin obtener de ella más que lo servido… Los que leáis este blog conocéis mi cantinela de sacarle el jugo, de beberse el cáliz hasta las heces y demás.

Como yo no acabo de aprender, a los hechos me remito, y soy consciente de mi impericia en muchos importantes aspectos, sigo con la ambición del que no se conforma con lo que tiene. El objetivo está claro: mejorar. Qué bonito. Mejorar ¿para qué? Ni más ni menos que para seguir intentando vivir con intensidad.

La sabiduría que nos da el fracaso“. He estado leyendo y escuchando historias que las relaciono con esta frase que escuché con atención a Robe Iniesta, Extremoduro. (Empiezan tremenda gira el mes que viene, más de cuarenta conciertos y luego, América Latina). Siempre se dice que se aprende mucho más de lo malo que nos pasa que de lo bueno. Una frase que ha tenido que escuchar mucha gente en pleno proceso de duelo.

A golpes se puede aprender. Hasta se debe, si me apuráis, en deteminadas circunstancias. La clave, para mí, está en esa consciencia que permite hacer valoraciones que vayan más allá del qué mal lo he pasado, seguro que la vida me recompensa más adelante.

Inmediatamente después de fracasar, de perder, del guantazo… es muy complicado llegar a conclusiones que puedan ser útiles más adelante. Ése inmediatamente después es, para mí, momento de observación. Nada más. Forma parte de la recogida de datos.

Pasado un tiempo -jamás sabré cuánto, al paso que voy- es cuando comienza el partido de verdad. Cuando hay que rebobinar, tirar de analogías con experiencias pasadas, discriminar actuaciones procurando ser justo con uno mismo e intentar hacer todo esto con frialdad, a pesar del golpe que sufrido hace tan poco tiempo.

Estoy refiriéndome al trabajo que vale la pena. Al que no tiene precio. Al que nadie que no sea uno mismo puede hacer. Porque el beneficiado es uno mismo. En ese trabajo procuro ser eficiente por esa mismo razón. Donde procuro ser realista. En fin… Donde sé que todas los conclusiones que pueda sacar serán válidas si lo hago bien.

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¿La sabiduría del fracaso? Sí. Es un buen maestro. Porque son mis propias experiencias -las vividas en mis carnes y las que nadie más puede sentir- las que que me van a enseñar a evitar los mismo errores en el futuro. Esto es de cajón. Ya lo sé. Pero no percibo que la interiorización de este tesoro haya sido simpre tan efectiva. No lo ha sido para mí. Aunque me llenara la boca diciéndolo.

Hay más. Tengo que llegar más profundo, más fuerte. Y tengo que hacerlo con ese objetivo: que mi aprendizaje me haya servido para evitar, sí, pero también para exprimir lo que venga, lo bueno y lo malo, con entusiasmo. No me vale dejarme llevar por la abulia del fatalismo. Es una actitud que arrastré una larga temporada y no hizo más que enfangarme e impedir impactos potentes en mi existencia. Demasiado aburrido.

“Cada vez que me ves soy más sabio y más perro”. Hala pues, seguiré metiéndome en mi pensamiento con la esperanza de sacar sabidurías prácticas que me resulten útiles para… todo lo que me queda por vivir.

El viernes día 4, presentación en Cuenca

1 Abr

Este viernes, a las 17:30, en el Centro Cultural Aguirre de Cuenca haremos una nueva presentación del libro “Tengo trastorno bipolar”.

De la mano de la Asociación Vivir – FEAFES Cuenca, y con la colaboración del periodista Paco Auñón procuraremos darle otro bocado al estigma, compartir conocimientos con todos los asistentes y, en definitiva, pasar un rato entretenido en una presentación poco convencional de un libro escrito en primera persona.

Os esperamos. El viernes a las cinco y media en la calle Aguirre.

logo Asociación Vivir - FEAFES Cuenca

 

 

MI DOBLE ENEMIGO: EL INSOMNIO

22 Ene

BELLO DURMIENTE

Qué envidia, el muchacho…

No dormir cuando uno quiere es una puñeta. No dormir cuanto uno quiere es otra puñeta. No dormir lo que uno tiene comprobado que necesita es inquietante.

El insomnio es un enemigo intratable para mí. Trucos, técnicas, rutinas, lecturas, teorías, consejos… es como ir y a dar a luz y ser primeriza. Todo el mundo sabe tanto como para escribir una tesis doctoral. Pero a ti no te sirve de casi nada. Y si ya me dicen lo de que no duermes porque no tienes la conciencia tranquila, es cuando me doy cuenta de lo capaz que soy de hacer mis deposiciones en árboles. Genealógicos desconocidos. Del que me lo ha dicho.

No conciliar el sueño es, para mí, lo más angustioso de este asunto. (Porque están las variantes “despertarte al poco rato” y “despertarte a falta de cuatro horas de que suene el despertador”.) Es lo que más ansiedad me provoca. Es cuando me dedico a hacer balances. Empiezo por el día que acaba de pasar. Puedo terminar con mi actitud con respecto a la Iglesia Ortodoxa en el último lustro. De pena. Mi mayor avance, y en esas estamos, consiste en procurar mantener la calma, no leer, no fumar, no beber y permitir que los pensamientos vengan, sí, pero sólo de dos en dos como máximo. Que con tres ya me levanto y enchufo la tele.

Es mi enemigo por partida doble porque, además, me avisa de que comienzo a dispararme hacia un estado maníaco. Es el principal chivato. El cuadro es el siguiente, por poner un ejemplo: llevo cuatro días durmiendo unas tres horas cada día, con lo que estoy cansado y ansioso, cuando no irritable. Porque ya le he vuelto a coger miedo a la cama, a meterme a ese sobre de tortura sabiendo que me va a maltratar durante unas cuantas horas. Además, el insomnio me está adelantando que la posibilidad de tomar una nueva tanda de pastillas por un tiempo indeterminado es muy grande. Cuando no me está susurrando “la vas a liar, la vas a liar”.

Todo esto provoca un efecto tenaza que me hace recordar a ése que no quiero volver a ser: impotente ante mí mismo a la larga.

No se valora lo que se tiene hasta que se pierde. No valoro esa tranquilidad de la que he disfrutado durante semanas hasta que un día me acuerdo de la madre -qué culpa tendrá- del conductor del tercer camión de la basura que pasa. Envidias de mí mismo. Qué malas son…

“QUÉ DESILUSIÓN”, DE LEÑO

14 Ago

“Sé que no estoy en mi juicio y que me falta inspiración. Todo me saca de quicio ¡Qué desilusión! Odio salir a la calle. Hiede la televisión. El rocanrol es un arte ¡Qué desilusión! Es sólo una canción y me siento mejor.

Portada de "Corre, corre"Soy compañero de nadie y viajo solo en mi vagón. No encuentro un soplo de aire ¡Qué desilusión! Soy pregonero del negro y tengo en cama la opinión. Sé que no existe el infierno ¡Qué desilusión! Es sólo una canción y me siento mejor.”

Éste medio tiempo de Leño abre el álbum “Corre, corre”. Fue su último disco de estudio, allá por 1982.

Ya, ya sé que es una canción triste, un rocanrol particular. Pero es bastante frecuente que sienta cosas parecidas a las que Rosendo Mercado sentía cuando compuso esta letra. Con unas pocas frases consiguió expresar con acierto un estado de ánimo y consiguió explicar que tenemos que ser capaces de encontrar la esperanza en nuestras propias historias. Y, así, conseguir encontrarnos mejor.

A lo mejor es por eso que la sigue cantando, Rosendo, digo, tantos años después en sus directos…

Por mi parte, la desilusión es parte de mi frustración. Así que intento seguir su viejo consejo, su manera de vivir y busco actividades que otras veces me han hecho sentir mejor.

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