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SI NO TIENES NADA QUE CONTAR, NO ESCRIBAS

20 Nov

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Esto me lo dijo uno que considero que sabe de esto de blogs y redes sociales y demás. Como siempre, como nunca, no he hecho caso a esta máxima. Y más teniendo en cuenta que este blog nació como complemento al libro “Tengo trastorno bipolar. Desmitificaciones y anécdotas”.

También me he saltado las directrices sobre la periodicidad -he llegado a meter dos entradas en un día, que debe ser pecado, o casi- y no he utilizado un lenguaje estrictamente poco vulgar -que he jurado en arameo, quiero decir-.

Ha habido ocasiones en que mi estado de ánimo se reflejaba como en un espejo en las entradas. Generalmente ha sido al revés. He hecho el ejercicio de reírme de mí mismo y he utilizado el blog como un espejo convexo. Válido como terapia. Divertido como ejercicio. Recomendable en todos los casos.

Al final, ponerse a desbarrar de forma pública no deja de ser un modo de desnudarse. Así lo vengo haciendo. Ya, hay límites, no lo cuento todo. La razón es clara: si afecta a terceros, prefiero ser discreto. Aunque la narración pierda fuerza.

A veces me pongo estupendo y meto un relato, o una entrada más o menos ortodoxa que queda bien y que tiene un cierto reconocimiento y un cierto impacto en redes sociales. La crisis hace que ése sea el máximo beneficio que voy a obtener.

Empieza el invierno. Ya se puede dar prisa porque ha perdido mucho tiempo con temperaturas máximas y bochornos inoportunos. Ya se puede dar prisa porque necesito que me ponga el corazón en la nevera.

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¿LA MEDICACIÓN ENGORDA?

18 Nov

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No me da la gana de documentarme para responder con precisión. Si alguien sabe respuestas y razones que no empiecen por : “se cree que tal hormona…”, por favor, que lo añada en Comentarios, por ahí abajo.

De modo que hablaré de mis experiencias personales y de otras que personas más o menos psiquiatrizadas han querido compartir conmigo.

La respuesta es… no sé.

Una forma de atizarle a la ansiedad es comiendo. Yo me como la ansiedad. Me la ceno, para ser más certero. Si tengo tiempo, conforme voy echando alimentos al buche voy notando que una relajación se va apoderando de mí, que voy olvidando los malos rollos del día y que me van a intentar amargar al día siguiente. La clave está en empezar pronto a zampar. Así puedo estar mucho rato cenando y que no me den las once de la noche volviendo a poner cerco a la despensa, en plan juego de mesa.

¿Esta ansiedad se debe a la medicación? No puedo ser concluyente, señoría. Mi glotonería ha sido una constante frente a tratamientos farmacológicos variables. Mi madre es testigo. Por otro lado, esos distintos tratamientos me han hecho variar mis preferencias más hacia lo dulce que hacia lo salado. ¡¿Está usted de coña?! Puede ser, señoría, puede ser. Pero a los hechos me remito.

Leña al mono, señoría. Sigamos con la argumentación. Como sabrá, llevo desde abril sin fumar. Abandonar esta adorable y estilosa adicción me ha supuesto un terrible y sorprendente síndrome de abstinencia físico que no duró más de tres días y otro psíquico que… bueno. Sobran las palabras. Ansiedad. Ceno lo que pillo. Compro de todo. Puedo estar tres horas comiendo si no se me interrumpe y sin comerme al que me interrumpe. Véase, mi hijo. ¿Sustituyo con las laminurías, dulzainas y demás chucherías al tabaco de liar? Parece que sí. En casi 7 meses llevo engordados 12 kilos.

Acusado, ¿en este periodo de tiempo se han visto modificadas sus costumbres, no sólo alimenticias? Sí padre. Perdón, sí, señoría. Aquella depresión preprimaveral, los trombos, la ausencia de actividad física -paseos a parte, en fin-, el no fumar influyó mal que le pese, actividades mucho más aeróbicas, cambios en la medicación…

Ajá. Cambios en la medicación… Que no, tío, digo señoría. Que los cambios en las drogas que he tomado pueden ser una consecuencia de lo anterior. O debiera.

¿Puedo concluir que las drogas psicotrópicas engordan? No puedo. Te dejan tirado, te generan una ansiedad que -a mí al menos- te lleva a comer. Evitan que hagas el ejercicio que equilibraba tu metabolismo. A su vez, y esto pasa con frecuencia, comprobar que engordo genera más ansiedad que me quito comiendo y, en consecuencia, engordando más. Pero en sí mismas…

Entonces, ¿en qué quedamos?

Señoría, deje de tomar lorazepam y vaya a almorzar. Y déjeme en paz a mí de paso.

“Apuesto por un modelo de salud comunitario, mucho más desmedicalizado y deshospitalizado”

16 Nov

Entrevista a Edgar Vinyals en la revista de la Confederación Salud Mental España (FEAFES).

LA MODERACIÓN EN EL COLOR DEL DOLOR

15 Nov

¿A qué huelen las nubes?

¿De qué color es la soledad? ¿El miedo? Y el dolor ¿de qué color es?

Habría que buscar en las paletas de Angélica López de Manzanara y de El Mundo de Anica, ilustradoras de postín.  Aunque lo único que nos garantizaría, oh tan musas como artistas, es que encontraríamos los colores de sus dolores, de sus soledades y de sus miedos.

Otra vez el mismo argumento de siempre. Cada uno tiene sus pesares y por más que haya habido artistas que se hayan acercado a expresar los suyos propios… pues eso, los suyos. Que yo sea capaz de verme reflejado en ellos no significa que ese sea  exactamente mi color. Lo mismo pasa con los poemas, con las canciones: “las vaquitas, ajenas son”. Bastante tengo con identificar y decir “ése es”, quizás repetido en mi vida pasada, por más que me sirvan de inspiración. Es una situación poco habitual pero jodé, facilita la tarea.

Me gustaría tener el suficiente arte como para pensar que voy a ser capaz de encontrar los tonos precisos de mis dolores. Creo recordar que no hay colores antagónicos, pero me la sopla: si encuentro los tonos de mis dolores, sabré encontrar los de mis alegrías con exquisita precisión. Si fuera capaz de buscar… ¡no!, de encontrar esos tonos y de saberlos neutralizar de alguna manera, moderándolos, o aunque sea trazando los caminos hacia el negro -ausencia de color- y hacia el blanco -la comunión de todos los colores- consiguiendo que esa moderación se convierta en caminos a seguir. Sin que se me impongan ritmos ni caminos. Que parece que nadie entiende que me puedo poner bravo, bien oscuro, por blues que esté, si se me intenta meter el dedo en el ojo. O si así me lo parece, carajo. Quizás sea mi modo de defender el resquicio de salida de ese sufrimiento.

Que les vayan dando a los que se creen que las penas tienen nombre de canción, o de título de libro o de poema. Sólo les concedo, como máximo, haber encontrado el tono de sus propias miserias. Que no es moco de pavo. Mi dolor tiene derechos de propiedad ¿intelectual? Copyright, para entendernos.

 

Para mis colegas de Gure Ahotsa, de Errenteria, a ver si les entran mejor las canciones del primer disco de Ciclonautas. Ya mismo están sacando el segundo.

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Tremenda portada para “Bienvenidos a los muertos”:

Portada Bienvenidos a los muertos

 

PUES NO SE TE NOTA NADA…

5 Nov

Conversando

A lo largo de nuestra vida a partir del diagnóstico, que casi lo entrecomillo, y si nos hemos dejado llevar en algunos momentos, nuestro aspecto físico cambiará. ¿Tanto? No creo que sea tan grande el cambio como para hacernos irreconocibles. Pero aquí van algunas pistas recurrentes:

aumento de peso y de volumen. En este mundo esclavo de la imagen, veremos que a las pocas semanas de comenzar el tratamiento que sea, engordaremos. Sin paliativos. Estas drogas es lo que tienen. Te hinchas y punto. A veces este efecto secundario puede dar lugar a desórdenes alimenticios, con lo cual hemos matado una mosca con un cañonazo. Lo que es innegable es que nuestro aspecto físico cambia.

ojos: legañosos y con las pupilas dilatadas y/o a medio párpado. Bueno, en esto hay grados. No es tan fácil ser contundente en las afirmaciones: entraría la mirada y no la voy a valorar.

tics. La tienes clara si ya tenías un tic anterior porque se te multiplica. Si no tenías ninguno, en fácil que te lo encuentres en unos pocos días.

temblor de manos. Frecuente. Se suele pasar cuando se supone que tendrías que dejar de tomar esa medicación.

ansioso, impaciente. Sí, te muestras ansioso ante la comida, ante el tabaco si fumas…

.

Una vez decía que es fácil reconocernos entre nosotros, que somos una especie de secta que con unas pocas señales sabemos encontrarnos.

¿Es esto bueno? ¿Facilita la vida de algún modo? Ni idea. Lo que está claro es que me revienta las pelotas que me digan “no se te nota nada” (en su momento me sorprendía más que otra cosa), como si me tuvieran que salir cuernos y rabo. O como si tuviera que estar ingresado en un psiquiátrico y verme fuera de él provocara sorpresa.

No es crueldad. Es un poco de humor irónico, sabiendo que me estoy riendo de mí mismo. Pero creo que dice mucho sobre la calidad de los fármacos que os atizamos sin decir “aquí me duele”.

DE PEÓN A REY DE ESPADAS. Rasgo de un carácter o síntoma.

30 Oct

Portada Directo

“Es un salto importante de peón a rey de espadas.

Arrogante y peligroso con el tiempo de pasada. 

Intentará sin lograrlo bajarse en su parada con el tiempo de pasada

ya no tienta a la suerte porque la suerte está echada“.

Éstos de la wikipedia son la bomba. Te meten dos párrafos que caen por su propio peso -el segundo más bien se arroja solo- para explicar la crisis mixta y se quedan tan anchos. De todos modos sirve para dar pie al concepto.

En la charla del otro día en Barañain volvió surgir la idea de que ciclamos no ya rápidamente, sino inmediatamente. Pasando de la verborrea del modo “me encanta escucharme” a las lágrimas en tres minutos. Hablo de síntomas. Síntomas. Lo cierto es que la irritabilidad te la puedes encontrar en los lados de esta balanza que nos quieren montar. Averiguar el matiz (¿es irritabilidad de la de estar de bajón, o bien es de la que ya se ha subido por la pared y es la de la desesperación de que todo va muy despacio¿?) es un reto y es muy importante a la hora de tomar medidas. En el ejemplo, además, si el síntoma es uno de los principales chivatos de que se está liando… También con el sueño serviría este ejemplo de síntomas chivatos que desconciertan dependiendo de cómo aparezcan.

Buena onda escuchar a los Barricada del Doble en Directo (´89) para empezar la mañana. No esperes a quedarte cojo para empezar a patalear. Situación límite. Nosotros los vimos en el pabellón Anaitasuna en mayo del 90, que cerraron la gira en casa. Mi primer concierto.

No puedo acabar esta entrada intentando dejar muy claro que yo puedo estar irritable porque sí, porque Osasuna ha perdido, porque no doy una a derechas jugando a pala o porque se me ha muerto el canario. Aquí, por mucho enfermo que nos juntemos, no hay patología. No hay enfermedad por ninguna parte. Ni síntoma ni diagnóstico ni obsesión ni pulsión ni nada.

Parece que no tenemos derecho a tener ciertos sentimientos sin que tengan que ver con un diagnóstico. No tener derecho… peor aún. Que se nos señale con el dedo y se escuche “cuidado, que se le va la pinza.” Esto nos lleva a estar escondiéndonos, procurando no expresarnos dependiendo de quién esté delante, porque lo mismo si Osasuna se clasifica para La Champions -qué pasa, no ha hace tantos años- tengo que estar moderado en mi alegría. Anda, no me toques los aparejos, que de irritabilidad podemos hablar también.

Y sí. Soy de los que ciclo rápido. De peón a rey de espadas.

QUÉ CANSADO ES ESTO DEL TRASTORNO BIPOLAR

26 Oct

Irritado

Me ha dado por pensar en los distintos sentimientos que he vivido a lo largo de un episodio, sea depresión o manía o hipomanía. Me he encontrado con los problemas de que

-no los recuerdo todos los episodios

-y de que no recuerdo todo lo que sentí en cada uno de ellos.

Esto debe ser frecuente, por lo visto. Muchas veces tienes la percepción tan distorsionada que el recuerdo se aleja de la realidad más todavía. Amnésicos prescritos a parte.

Cotejándolo con otras personas que fueron testigos de los brotes que he intentado recordar, la verdad es una utopía que sólo llega a alcanzar coincidencias: lo que a mí me pareció gracioso a estas personas les pareció un drama. Y viceversa. De lo que se deduce que yo tengo que empezar a trabajármelo con un lastre añadido que viene a ser la duda de si realmente fue así como ocurrieron los hechos, si fue así como íntimamente gestioné la crisis y si fue así… Si realmente fue una crisis.

Porque rizando el rizo, y poniéndonos de enemigo, incluso podría negar esos episodios como avisos de un brote propiamente dichos. Por el motivo que sea. Qué sé yo, estoy irritable hasta el insulto pero duermo como un bebé de los que duermen bien. Por ejemplo.

Todo el entorno padece mi irritabilidad como parte de una patología -esto es, yo no puedo estar irritable sin más, es parte de mi enfermedad que me subyuga- y la manera más efectiva de poner fin es hacer de Pepito Grillo del psiquiatra y evitar la cuarta hospitalización

“Comunican hasta las piedras”. Robo esta frase a Cristina Ochoa y entono el mea culpa. Estoy haciendo algo mal cuando quienes se arriman porque me quieren no son capaces de establecer un diálogo conmigo. Un diálogo que, por supuesto, no voy a tener con un profesional de la salud mental. Porque no me quiere, porque no es su objetivo y porque está saturado de trabajo.

EL CUENTO DE LA BATA PODEROSA

24 Oct

BATAS COLGADAS

Así, al llegar las ocho de la mañana, las batas volvieron a cobrar vida. Volvieron a ser poderosas al sentir calor, pellejo, huesos y vida dentro de ellas. Esas batas que se habían sentido muertas por unas horas, sin envolver al especialista. Algunas tenían la placa con su nombre, otras estaban bordadas, varias de ellas guardaban en su bolsillo un bolígrafo-¡de gel verde!- porque ése era su sitio, donde no podían perderse.

La bata más poderosa de todas fue la que se quedó en su taquilla, sabiendo que no iba a ser utilizada ¿Por qué un psiquiatra se pone bata? Es improbable que se manche de sangre, o de tiza. ¿Qué simboliza la bata cuando se la pone un psiquiatra? El cuentista, o sea, yo, puede suponer muchas cosas, pero no dejan de ser eso, suposiciones. Puede que sea un símbolo que sirva para señalar la jerarquía, por encima de psicólogos, trabajadores sociales… Aunque recuerdo a muchas administrativas con bata. Y administrativos.

La bata más poderosa es la que se queda en la taquilla. La que no necesita ser utilizada porque su dueño no tiene complejos de nada, ni tiene que demostrar nada, ni necesita marcas distancias con el paciente… ni tiene miedo a mancharse.

La bata más poderosa no cobra vida. No se la pone nadie.

Recuerdo algunas conversaciones sobre batas. Solían derivar también sobre la mesa y lo que simbolizan -mesa, bata- en una consulta psiquiátrica o psicológica: mantener distancias porque yo -la bata- me acerco o me alejo según el tema a tratar y estudio la reacción del paciente.

Aquí debo terminar. El cuento de la bata poderosa consiste en que es un cuento.

PRINCESA INCA

18 Oct

Princesa Inca

Para el que no la conozca, un vídeo como un trallazo.

De una factura muy hermosa, según mi opinión, con inserciones poéticas entre las respuestas. Sin preguntas. No hace falta.

Poesía. Radio Nikosia.

No entiendo cómo se me ha podido escapar este vídeo durante casi dos años. Princesa Inca lanza una serie de mensajes reales, vigentes, que no pueden dejar indiferente a nadie.

 

 

“POR ALUSIONES”

3 Sep

“Querido Sergio:

Te leo siempre, ya lo sabes… y siempre espero que estés bien, ya lo sabes…

Lo creas o no, has conseguido ya muchas cosas en la vida, más que algunos, seguro… menos que otros, quizás…

Intentándolo todo para mantener el equilibrio y buscando razones para tirar palante… Ahora tu hijo te lo pone fácil… con esos ojos y esa sonrisa y esas maneras de pillo…

Quizás, sólo quizás, no haya que darle muchas vueltas al hecho de que le des tantas vueltas a todo…

Escribir es terapéutico, sí, pero reír, ir al cine, hacer deporte, mirar el paisaje, pasar calor, helarte con el cierzo, buscar buenos momentos… también.

Nos vemos, señor Mortensen, y lo discutimos.”

PATRICIA GAZTAÑAGA Y SUS CERVICALES

28 Ago

PATRICIA

Esta mañana he estado en el programa de Patricia Gaztañaga, “Como en casa”, que se emite en  el segundo canal de Euskal Telebista, ETB 2. Si pincháis sobre la foto de Patricia, podréis ver el vídeo.

“A raíz de la muerte de Javier Fernández, batería de Los Piratas, ‘Como en casa’ ha querido indagar en esta enfermedad. Sergio Saldaña padece esta enfermedad y nos cuenta qué es y cómo se vive con ella.”

Así es como se ha presentado la parte del programa en la que hemos hablado sobre trastorno bipolar, drogas, muerte y agresividad.

Creo que es el programa de televisión más trepidante en el que he participado. Reconozco que me he dejado contagiar por el ambiente y que he entrado al trapo. Y que lo he he hecho con unas formas que a lo mejor no son las más adecuadas. Nchst. Me pudo la susceptibilidad…

Total, que yo he intentado lanzar el mensaje de que por encima de cualquier diagnóstico está el carácter de la persona. También quería dar la información de que sin medicación también se puede. Además de dejar claro de que no es infalible (me sorprenden las estadísticas del médico psiquiatra entrevistado). En fin, no ha habido lugar para el humor, una pena.

Sobre la muerte de Hal 9000 me parece imposible opinar porque no se puede tener la información. El que no sea capaz de entender esto, que se lo mire.

Una interesante experiencia. Es un placer ir a Miramon y conocer a un mito de la tele. Aunque te haga cambiarte de sitio. Como en el instituto. Con lo bien que me estaba yo portando…

 

 

UNA PETICIÓN SUGERENTE: “¿Qué se siente cuando un bajón empieza a remitir?”

26 Ago

“Muy buenas, caballero. ¿Puedo hacer una petición? Siempre me he preguntado cómo es el momento o la experiencia de cuando sientes que un periodo de bajón empieza a remitir. ¿Podrías explicar cómo lo vives tú? Si te apetece. ¿Es de repente, poco a poco? ¿Tienes que “hacer fuerza”? Muchísimas gracias, te invito a una Pepsi.”

 

Estas palabras son de un mensaje recibido en la página facebook del libro, Tengo trastorno bipolar. Conozco personalmente a la persona que las firma. No, tampoco tomo Pepsi ni ningún otro refresco de cola.

Voy por partes. Por preguntas. A la primera, la respuesta es sí. De hecho, te voy a intentar responder temiendo decepcionarte.

La segunda es indirecta: “…cuando sientes que un momento de bajón empieza a remitir.” Luego me pides que lo explique. Esto me es está suponiendo un ejercicio más doloroso de lo que pensaba. No consigo recordar como una meta el final de una melancolía de las jodidas, con diagnóstico o sin él. La vida, el día siguiente, sigue retándome, poniéndome trabas, sugiriéndome. Tengo una clara excepción, y quizás por eso la cuento en el libro, tras decidir que ya estaba bien de estudiar oposiciones y me tocaba currar, ser productivo y hacer vida laboral y social. Ahí sí recuerdo una fecha, un domingo de primavera, un paseo con mi madre, un rato sentados viendo mecerse al cereal… Siento fastidiarte el espíritu de la pregunta porque sólo me ha pasado una vez y no es significativo para nada.

Supongo que te estoy contando que el puto cliché de esta enfermedad es más falso que un duro de hojalata. Es como si yo te preguntara ¿qué sientes cuando sales de un catarro? o bien ¿te dejas de enamorar poco a poco? Vamos, que cada bajón, cada comer mierda no se suele parecer mucho a los anteriores. Ni por el momento en que te pilla, ni por el tipo de causa, ni… En mi caso, como en el de todo el mundo, creo, si fuera siempre igual lo vería como un chollo. Pongo el ejemplo del golpe en la cabeza. Llevamos dándonos golpes en la cabeza desde que tenemos uso de razón. Las variantes, en golpes moderados, no son grandes: vemos las estrellas, un chichón, a lo mejor una brecha y un poco de sangre… Vuelvo al momento del impacto, a cuando vemos las estrellas, a cuando nos llevamos las manos a la cabeza o lo que que cada uno de nosotros hagamos. Siendo el golpe moderado, sabemos que de ese golpe también salimos con vida, por más dramáticos que seamos.

La conclusión del argumento es que sería un chollo que una depresión clínica fuera como un golpe moderado en la cabeza desde el punto de vista de que el origen, la evolución, el posible duelo y la recuperación fueran bastante parecidos. Oh. Qué pena. En fin, no creo haber decepcionado a nadie.

Por otro lado, sí hay grandes rasgos en los que a mí me resulta muy útil encontrar analogías, asumiendo que cada depre es de un padre y de una madre. Veamos. En mi caso, no me pienso suicidar. Luego una depresión, si no me pongo radical en cuanto a la -ausencia de- alimentación, no va a ser mortal. Aunque bueno, esto admite otra excepción que la pienso seguir repitiendo. El exceso de inactividad, el estar totalmente tirado, postrado, en modo seta, puede provocar trombosis. Igual que cuando te operan de lo que sea y vas a estar en cama.

...te mueves menos que los ojos de Espinete

…te mueves menos que los ojos de Espinete.

En mi caso, esta primavera se me formaron dos TVP, trombos de vena profunda en la pierna izquierda. Si alguno de ellos se hubiera desplazado, unido a mi sobrepeso y a que fumaba, me hubiera podido provocar una embolia pulmonar y los que leéis este blog os hubierais quedado sin autor.

Cierro paréntesis. Vamos, que de una depresión, salvo excepciones, se sale siempre. Más gordo, más flaco, con peor color, con más canas, con peor olor corporal, pero se sale a pesar de lo que se ha venido creyendo en las semanas precedentes. Esto es muy importante y a mí me resulta muy útil durante la fase de bajón. “Saldré de ésta como salí de las demás…”. ¿Mantra, se llama, eso de repetirlo muchas veces?

Cómo lo vivo yo. Salvo excepciones, mis tristezas tienen un punto masoquista de placidez. Si alguien no lo entiende, que yo me he explicado como un libro abierto, faltaría más, por favor que me lo haga saber en un comentario. Gracias.

Otro apunte y me remito de nuevo al libro en cuanto a plazos y nivel de bajonazo. Sigo creyendo que me tengo que dar un cierto tiempo (“dejar que pase la marea y me arrastre”). Me parece que es el momento de buscar, casi intuir, las causas, a santo de qué viene esto ahora, qué tengo por delante… para, en un momento dado y apoyado en las circunstancias, intentar bracear hacia la orilla, con la esperanza de que la resaca haya pasado y de que mis fuerzas sean suficientes. ¿Tiene esto algo de científico? No. El tratamiento de mis trombos tampoco mucho, la verdad. De modo que si soy capaz de verme capaz (¿has visto?) de darme la vuelta, evaluando mis capacidades desde un prisma bastante negativo, para qué engañarme, y a pesar de eso tengo la energía para intentar volver a la playa… Tío, ejercicio superado. Así que muchas veces la salida del agujero quiero que sea algo activo, dinámico, que requiera un esfuerzo donde yo sea capaz de encontrar el premio.

En caso de alcanzar la orilla no hay fuegos artificiales. Como ya he reivindicado aquí, la victoria es propia, íntima, sólo de uno mismo y de nadie más. Del mismo modo que el que ha estado comiendo mierda a paladas ha sido uno mismo y nadie ha pedido una ración para paladear, no vaya a estar buena.

Mi sensación es que vuelvo a darme cuenta de que estoy en pelotas, de que por nada del mundo me apetece otro baño, así que habrá que agarrarse a esas circunstancias que hace poco vimos como propicias y echarle todas las agallas que quedan. Porque tienen que quedar. Porque sé que quedan. Porque sólo tengo que buscarlas.

Las anteriores veces fui capaz ¿Por qué ésta no?

 

Notas. Una vez más, desde las tripas, con un episodio reciente y con las vivencias muy próximas en el tiempo y en las cicatrices de mi piel.

No he sido capaz de meter en el texto la idea de la gran ventaja que tenemos los que, como yo, tenemos esta tendencia a la melancolía, a la tristeza. Pobres asintomáticos, pobres de los que no habéis pasado unas cuantas veces por estos páramos: tenéis muchos menos recursos que nosotros para salir de ahí y llegar al vergel donde todo tiene color y el sabor de la boca de uno mismo no intoxica.

Ricardo: gracias y vete a la mierda.

 

 

 

CUMPLE MIS EXPECTATIVAS

23 Ago

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Qué tiempos de este anuncio, ¿eh? Año 1993. Me ha venido a la cabeza porque esta chica,

HOLLYWOOD, CA - FEBRUARY 24: Actress Charlize Theron arrives at the Oscars at Hollywood & Highland Center on February 24, 2013 in Hollywood, California. (Photo by Jason Merritt/Getty Images)

Charlize Theron, acaba de cumplir 40 años y, en el vigoe.es, I.G.P. le dedica este artículo.

Tirando del hilo, no con el mundano gesto de la joven Charlize en el anuncio (y es que me faltan gracia y caderas para hacerlo) me doy cuenta de que no son sólo mis expectativas las que no cumplo. También decepciono a los demás ¿A quienes en mí han puesto alguna de sus esperanzas? A ésos, también.

A pesar de que sigo con la creencia de que no voy a ser una embarazada ejemplar y con el convencimiento de que no me voy a casar, reconozco que Joseph L. Mankiewicz me suena a defensa central de la selección polaca de los años setenta. Lo siento, los reyes católicos me suenan también a conquistadores. En Navarra, tras Fernando conquistarla, hace 503 años, sólo dejaron un par de castillos en pie. Sí, un mero juego de tronos.

Me enredo. Las expectativas que los demás depositan en uno son eso, de los demás. Tendrán sus razones y su capacidad de frustración. Como ya hemos quedado, eso de la capacidad de frustración es personal, intransferible y digna de aplauso si se quiere, pero sobre todo personal.

¿Me tengo que sentir responsable, incluso culpable, por decepcionar a los demás? Mmm….

Mmm…

No debiera, qué narices.

Mi capacidad de frustración es muy limitada, bastante tengo con decepcionarme a mí mismo -duro trabajo- y cada vez me falta menos para cumplir los 40. Es decir, me acerco a esa edad en la que escuchar en labios ajenos lo que tengo que hacer con mi vida me revienta los… me revienta.

Lo mismo es un síntoma -vaya, un síntoma- de madurez y resulta que voy avanzando. Que asumo mis… que asumo las… Bueno, que asumo lo que sea. Y eso es positivo ¿no?

A la memoria de Daniel Rabinovich, de Les Luthiers. Por favor, una carcajada a su Daniel Rabinovichsalud. En este vídeo. Qué genial gamberro…

Maternidad y Trastorno Bipolar: mi experiencia personal

14 Ago

Una vez más, robo contenido al Blog de ActivaMent.

Maternidad y Trastorno Bipolar: mi experiencia personal.

NO LE DES TANTAS VUELTAS A LA CABEZA

4 Ago

La cerda de tu hija dándole vueltas a la cabeza

-Si me dieran 100 € por cada vez que me han dicho algo parecido…

-Ya tío. Pero es que haces las cosas muy difíciles. No es que te cueste decidirte, es que te comes el tarro con historias que no tienen tanta miga.

-Vaya, creía que uno de mis mejores avances había sido ser prudente en mis decisiones. Eso lo consigo a base de ser reflexivo.

-No cuela.

-De acuerdo, no cuela. Lo vuelvo a intentar. Desde que tenía 15 años le he dado vueltas a la cabeza, sobre todo en la cama. Dándole al centrifugado. Y no para tomar una decisión necesariamente. Te digo lo que decía entonces: no lo puedo remediar.

No le des tantas vueltas

 

-Vamos a ver, chaval ¿Te ayuda a decidir la mejor de las opciones?

-Reconozco que no. Pero eso no significa que sea destructivo. O que me absorba unas energías que no tengo. O que distorsione la realidad. Simplemente miro el asunto desde un excesivo número de ángulos. Eso me lleva tiempo y me puede quitar horas de sueño.

Reivindico que darle demasiadas vueltas a las cosas es algo intrínsecamente inocuo. Con el tiempo y la aceptación, no provoca sufrimiento. ¿Que es un poco agónico? Pues sí. Como comerse las uñas o ser osasunista. Y yo no ando creyendo que le voy a solucionar la vida a uno por decirle que no se coma las uñas.

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