CARTA A MI HIJO

11 Oct

20

Querido hijo:

Cuando leas estas letras yo ya no estaré…

Que sí, hombre, que era broma. Es que entre todas las sandeces que te voy soltando seguro que se me olvidan algunas que hoy me parecen importantes y me apetece ponerlas por escrito.

Sé que te lo decimos mucho, que te lo hemos dicho mucho y que somos un poco plastas. Pues nada, esta carta parte del amor más profundo que siento por ti. Un amor sorprendente, inesperado en cuanto a la magnitud y que también me somete. Espero que para cuando leas esto me hayas inspirado tal cantidad de adjetivos para acompañar ese amor que, estoy convencido, seguiré sintiendo. Puede que tenga algo de educacional, mocé: creo en el amor sin condiciones.

La murga que espero haberte dado sobre el respeto habrá calado en ti. Del modo que sea. Seguirá siendo básico, el respeto. Ayer. Hoy. Mañana.

Así salgo ganando yo. Me gustaría que respetaras también mis propias diferencias. Soy sólo uno; tu entorno está repleto de seres que merecen y aprecian y exigen y merecen tu respeto.

Me atrevo a recomendarte esta lectura sobre la caridad de “Cinco horas con Mario” de 1966, de Miguel Delibes: “… que te metías conmigo cada vez que iba a los suburbios a repartir naranjas y chocolate como si a los críos de los suburbios les sobrasen (…) “Aceptar eso es aceptar que la distribución de la riqueza es justa”, habráse visto, que cada vez me dabas un mitin, cariño, con que si la caridad solamente debe llenar las grietas de la justicia pero no los abismos de la injusticia (…) y sin caridad, ¡adiós el evangelio! (…) que yo recuerdo antaño, con mamá, deshechos, ¡Dios mío, qué espectáculos tan hermosos!, rezaban con toda devoción y besaban la mano que los socorría.” La protagonista, Menchu, pasa una noche velando el cadáver de su marido, Mario. Un hombre que ha cometido errores en su matrimonio pero nos deja en los censores labios de su mujer la imagen de un hombre justo, sensible y frágil. Que por cierto, padece un episodio depresivo -nervios de la época- y que Delibes retrata a la perfección el estigma y el rechazo en la pareja. Es otra historia.

A partir de aquí, sé capaz de viajar a ese tiempo, vuelve a tu presente y hazte una opinión propia. No es vital, es importante. No te estoy hablando de la muerte, ni de la incomprensión. Tú sabrás. No sé quién decía aquello de “Lee, que algo queda”.

Ya sé que tengo poco de tu tiempo, de tu atención. Te quería dar una pincelada precisamente sobre el tiempo. El que pone a todos en nuestro sitio. El que da y quita. El que nos proporciona perspectivas si le dejamos. Es tan valioso… que perder demasiado pensando en él es estúpido. O tal vez no, tú dirás. Pensar en las musarañas puede estar muy bien; ser capaz de dejar la mente en blanco puede ser una bendición -para mí inalcanzable-; tirarse todo el día con el come come, trajinando, centrifugando… es lo que más conozco. Ojalá hayas aprendido a detener ese maldito centrifugado para poder dedicar tu tiempo en lo que te apetezca. Lo anterior, muchas veces, parece más un sometimiento a la propia mente que otra cosa. O falta de habilidades, qué sé yo.

Esta noche, hecho sobresaliente, te has dormido en mi regazo. Me siento tierno y orgulloso. Dentro de unos años a lo mejor te avergüenzas de estas mingadas. Yo no creo que lo haga. Ya queremos ver rasgos de tu carácter. Nos pareces cariñoso, sentido. Bruto, también. Supongo que con muy poco nos conformaremos, me conformaré. Si eres un tío que respetas a los demás. Si eres capaz de encontrar un momento de quietud para pensar sobre un determinado tema y llegar a tus propias conclusiones. Si no eres un esclavo de tu mente ni de tus pensamientos.

¡Eh! Que esto se empezaba a parecer al poema de Kipling… ¡Plagio! Ah, que todavía no te has leído El Libro de la Selva

—-

Ahora mismo se va a terminar el Día de la Salud Mental. Las redes sociales han echado humo, sobre todo a la mañana. Lo siento, sólo he podido colaborar respondiendo a este tuit de Teresa Viejo, presentadora, escritora. “Hoy piensa en quienes no piensan ni sienten como tú. #DiaMundialSaludMental”

Yo le he contestado que: “@TeresaViejo Mañana, en todos los que viven de la falta de salud mental. Como parte de una sociedad enferma, profesionales, industria…”

No consigo encontrarme el espíritu de celebración ni de homenaje en los días de. En este caso, me ha pillado en un momento en el que le veo grandísimas posibilidades de negocio a esto de la falta de salud mental. Ya en su día, hace unos meses, a través de un comentario, hubo quien malinterpretó mis irónicas palabras. Así que no argumento, sólo recuerdo que una cuarta parte de la población mundial va a padecer falta de salud mental. Los que sepan, que hagan números sabiendo que otros ya se les adelantaron.

 

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