ENTRADA 210. RISTO MEJIDE Y OTRAS SANDECES.

12 Jul

Existimos porque se acuerdan de nosotros.

Esto me lo dijo una amiga. También me dejó escrito que no me diera tanta importancia a mí mismo. Lo siento, Gloria: unos años más tarde escribí el libro que engendró este blog.

En cuanto a lo primero, lo de existir, suelo estar de acuerdo. Tanto cuando me viene alguien a la memoria como si soy yo el recordado, cobra vigor si se hace algo por dejar constancia activa del acto de recordar. Un mensaje, una llamada. Lo que sea.

Es que estos días me estoy tropezando por todas partes con Risto Mejide. Está cambiando su marca, como él diría, y anuncia que es padre (desde hace cinco años). No sólo eso. Ayer a la noche le preguntaron de qué campaña publicitaria está más orgulloso y responde que de su hijo. Que conste que no es de Bilbao, aunque probablemente no le importaría.

Me digo, hosti nen, no creo que me dé por dulcificar mi carácter poniendo de manera consciente a mi hijo como razón. O como excusa. Ojo, que igual ya no soy ni tan borde ni tan capullo y es precisamente gracias a Amets, o a todo lo que me está suponiendo y a lo que me está haciendo evolucionar, crecer y bla bla bla. Lo que no me apetece es hacerlo responsable de lo que surja de todo esto.

666

Tampoco es plan de hacer responsable a nadie de mis cagadas ni de mis aciertos ni de cuando me quedo a medio camino. Precisamente una de las partes que más me chirría de Mejide es el concepto de fracaso y éxito que suelta alegremente. “Eres un ganador. Mañana serás un perdedor.” Anda al pedo. Me parece tan yanki, tan maniqueo… En esto de la paternidad, quiero pensar que nadie triunfa ni fracasa. Ni que se hace bien o se hace mal.

Walk all over you En directo, Amsterdam´79.

De todos modos, mis respetos ante este tío. No tenía una imagen clara de él, (fijo que le jodería), ni siquiera sabía que era publicista ni que escribía y vendía tantos libros. Pero me ha provocado curiosidad y procuraré aprender algo más. Siendo sincero, lo asociaba a los triunfitos y me provocaba arcadas.

Como última reflexión, quisiera volver a mostrar mi sorpresa por la respuesta internauta ante la presencia de Tengo trastorno bipolar. Desmitificaciones y anécdotas. Estos últimas días, la página Facebook está recibiendo bastantes aceptaciones, me gustas o lo que sea. Pues eso:

Bienvenidos a Degüelto

DSC_0161

 

Anuncios

2 comentarios to “ENTRADA 210. RISTO MEJIDE Y OTRAS SANDECES.”

  1. Gorka 12/07/2015 a 12:27 #

    Yo creo que con los hijos a veces lo hacemos bien y a veces mal. A veces tan bien que ayudamos a reforzar y consolidad su autoconcepto y favorecemos una autoestima positiva; a veces tan mal que exponemos a las criaturas a dificultad social y, en los casos más graves a riesgo de exclusión social.
    Reflexiono sobre cada uno de mis actos con mis hijas y trato, a veces en vano, de evitar comportamientos perjudiciales para ellas, como de incrementar aquellos beneficiosos. A veces me atormento por las repetidas ocasiones en que vuelvo a hacerlo mal a pesar de haber sido consciente previamente. Y a veces me doy un pequeño subidón por hacer frente con paciencia, delicadeza y seguridad a alguna pequeña dificultad en relación a la educación de mis hijas.
    Las hijas/os interaccionan afectivamente para satisfacción de sus necesidades emocionales y eso nos hace cambiar a nosotras/os para adaptarnos a las mismas. ¡Qué diferentes nos hacen ser! Mis prioridades y mis responsabilidades han cambiado radicalmente con la existencia de mis hijas; y me toca ser feliz para que lo sean ellas también.

    Me gusta

    • Sergio Saldaña Soto 12/07/2015 a 12:38 #

      Jodé, Gorka. Todavía me parece demasiada caña lo de “me toca ser feliz para que lo sean ellas también”. Vamos, que aquí tenemos lío tú y yo.

      Me niego a “tener que” en el plano emocional por mi hijo. Y mucho menos si hablamos de nuevo sobre el concepto de felicidad. No me apetece nada imponerme un estado de ánimo confiando en que contagie a mi hijo. Es algo consciente y puede resultar triste y hasta poco sacrificado. Sobre todo si se queda uno en una lectura superficial. El asunto es que confío en que mi hijo sea capaz de verme en todos los estados de ánimo, apreciar las variaciones, incluso compararlas con las suyas propias.

      No te diré que me gustaría que Amets fuera un observador antropólogo que estudia la naturaleza humana. Pero mi hijo me ha visto llorar desde que nació. También me ha visto de mala leche y muy triste. Al igual que yo a él. De momento, me niego a esconderle mis emociones. No creo que le vaya a ser útil. Total, él ya ha se ha dado cuenta hace mucho tiempo de que su viejo es falible.

      Contigo me tiraría debatiendo hasta que me dejaras sin resuello, como otras veces.

      Gracias por compartir y un abrazo muy grande.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: