DAÑOS COLATERALES. Depresión y trombosis

26 Jun

 

Qué trío pa jugar al mus ¿eh?

Qué trío pa jugar al mus ¿eh?

El otro día me estuve acordando de estos tres. Creo que Blair ha escrito una autobiografía, no me hagáis mucho caso. Lo cierto es que no, no me apuntaba con ellos a jugar al mus. Supongo que iría al infierno con ellos, si es que existe. No se me ocurre otro lugar al que ir con esta gente.

Ansar es al que menos recuerdo con lo de los daños colaterales en la boca. Los otros dos, en cambio, utilizaron el eufemismo con alegría y gesto adusto.

He pasado una crisis mixta, según mi psiquiatra. Subidón, bajonazo inmediato, inestabilidad, muchas pastillas, una espera infructuosa a una depresión que no comparecía y cuando estaba como para coger el alta, zas, a comer mierda. Me dejé llevar, convencido de que no podía pelear contra esta enemiga inerme y de frente. Me tocaba, como otras veces, esperar a que la resaca perdiera fuerza para empezar a nadar de vuelta a la orilla, hacia la ausencia de malestar, hacia el alta.

Como decía, me dejé llevar. Demasiada postración. De la cama al sofá, ordenador, tele, libro, vuelta al sofá, más cama… Demasiado tiempo porque no me encontré la fuerza que me ayudara a imitar a mi hijo, que siempre que se da un guarrazo se levanta.

Se me hinchó la pierna, cosquilleos, luego ya amoratamiento al hacer ejercicio y al médico, que me manda a urgencias. Dos trombos -trombosis de vena profunda- en la pierna izquierda. Jeringas, sintrom, control del sintrom, hasta la cadera de medio panty de compresión y a no poder hacer ciertas actividades por el riesgo de una hemorragia interna que puede conllevar un mal golpe.

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¿Qué tiene que ver el concepto bélico de daño colateral con que una depresión provoque unos trombos?

En realidad, lo primero es una forma insultantemente eufemística de hablar de muerte de civiles, por ejemplo.

Lo segundo es un aviso: yo no tenía ni repajolera idea de que dejarme llevar cuando me toca comer mierda, estático como una seta, como he hecho tantísimas veces, pudiera invadir ese espacio tan finamente limitado -si es que lo está- de la salud física.

Algo deberé aprender de todo esto. Vale. Que si me sumerjo en una depresión tengo que dar algún paseo cada día. Que suele ser lo que más me apetece hacer, dónde va a parar.

Del resto de los aprendizajes os escribiré otro rato. Dadme tiempo. A lo mejor tengo que consultarles a los de la foto. Uno de ellos hace ejercicio como si le fuera la vida en ello, de modo que algo me podrá contar.

PS A todo esto, 59 días sin fumar. No seré yo el que le recomiende a nadie que lo deje…

 

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2 comentarios to “DAÑOS COLATERALES. Depresión y trombosis”

  1. Manu LF 26/06/2015 a 11:35 #

    Un abrazo, mucha fuerza y si necesitas cualquier cosa me dices, Sergio. Aunque sea para echar un café(que puede ser infusión, pues a mí el café como que no).
    Abrazos siempre.

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    • Sergio Saldaña Soto 26/06/2015 a 11:42 #

      Se agradece, Manu.
      Te ha provocado la foto de las tres marías, ¿eh, truhán? Mira que hay un laborista entre ellos…
      Son todo historias más o menos pasadas: los primeros síntomas de los trombos fueron en marzo. De modo que ya han pasado otras vivencias que han metido esos clavos. Aunque te chirríe, trabajando se está muy bien…
      Un abrazo, campeón.

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