ENFERMEDADES ASOCIADAS A LA DEPRESIÓN Y A LA MANÍA

14 Abr

Antes de nada, me permito recordar que no tengo formación de medicina ni de psicología. Esto, a mi modo de ver, me permite tomarme ciertas licencias en los tratamientos de ciertos términos y, además, me permite bastante cachondeo.

Con esto del libro estoy aprendiendo mucho. Accedo a información a la que antes no llegaba (con razón se dice que el que mejor aprende no es el que se lo sabe todo, sino el que sabe dónde encontrarlo). Del mismo modo, sigo acumulando vivencias que me curten y me enseñan.

Me apetece publicar una entrada que cuente que, independientemente de los fármacos, los bajonazos y los subidones traen de propina otras dolencias, enfermedades y ausencias de salud.

En principio, algunas de ellas parecen de cajón. Otras quizás no tanto. Me veo obligado a apuntar que la credibilidad de un tipo como yo ante un médico, de la especialidad que sea, es muchas veces limitada porque en la historia médica aparece que tengo trastorno bipolar: lo mismo exagero, o estoy de subidón, incluso en plena psicosis, alterando la realidad, o directamente miento.

En la manía estoy convencido de que la destrucción de neuronas es muy grande. Claro, hombre, cómo no lo había pensado: no ves que no duermo ni leches… Los golpes que doy y que me llevo, si me da por ahí, también provocan dolor. Puede que hasta algún daño traumatológico. Taquicardias y el problema de pegarme un mordisco en la lengua porque no me callo ni debajo del agua son como para tener en cuenta, también.

Si estoy deprimido pierdo el olfato. Fijo. No me molesta mi hedor personal cuando ni me planteo ducharme… La falta de ganas de mantener un mínimo de higiene puede llevarme a no lavarme los dientes en días -caries, piorrea, pésimo aliento, etc-, problemas en la piel… La inmovilidad -en cierta ocasión creí que se me borraba la raya del culo- es lo que tiene: se me puede formar una trombosis y esto es un jaleo que me dura más que el cuadro depresivo. También estoy convencido de que mi síntesis de proteínas está de huelga: apenas me crecen ni las uñas ni el pelo. Lo de las calvas en la barba lo he asociado el estrés, pero también se dan.

MIDI D´OSSAU DESDE ANAYET

Panorámica desde el Vértice de Anayet (2555 m) en primer plano, del Pico Anayet (2574 m) AUPA CALCETINES, el Midi d’Ossau (2882 m) al fondo, la cresta de las Negras (2459 m) a la izquierda y la Canal Roya detrás. ©Foto: JOLUBE, 2011

Seguro que me falla la memoria (las neuronas, ya se sabe que en manía se recuerda lo que se puede y malamente y que los cuadros depresivos son para olvidar) y me dejo muchos síntomas en el tintero de este teclado. Tampoco es plan de que penséis que soy un guarro. Ni siquiera un exagerado.

Lo que desde luego no voy a hacer es invitar a los que no han vivido estas experiencias a hacerlo. Sería un detallazo por parte de los científicos, pero son momentos que no deseo a nadie. Por cierto, hablando de empirismo, he oído hablar de un psiquiatra que prueba todos los medicamentos antes de recetarlos. Me gustaría preguntarle en qué dosis y durante cuánto tiempo. En fin.

Sí animo a todo aquel que haya sufrido una depresión o un episodio maníaco o hipomaníaco, o una psicosis o varias de estas patologías a que, en la misma clave de humor o en la que le dé la gana, a que se deje su experiencia en un comentario. Muchas gracias.

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4 comentarios to “ENFERMEDADES ASOCIADAS A LA DEPRESIÓN Y A LA MANÍA”

  1. ricardoliberal 14/04/2015 a 21:22 #

    Yo, no sé si por la depre o por por qué, pero soy capaz de olvidarme la cabeza, o los exámenes, o devolver el libro que iba expresamente a devolver. ¿Vale?

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    • Sergio Saldaña Soto 14/04/2015 a 21:44 #

      Claro que vale.
      “La cabeza se me va. Anoche anduve perdido…” La depresión afecta a la memoria, puede que no tanto como un episodio psicótico, pero no cabe duda.
      Lo que me queda por discernir, y lo veo casi imposible, es qué parte de responsabilidad tienen los medicamentos en estas dolencias aparejadas. Como tiendo a no darles un poder que creo que no tienen, a pesar de lo que digan, en la entrada intento ceñirme a las consecuencias físicas de lo que se supone una enfermedad mental.
      Agradezco tu aportación, ricardoliberal, y espero contar contigo en próximas convocatorias.
      PS ¿Olvidarte los exámenes?

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  2. Carlos Cortés Aldana 14/04/2015 a 21:44 #

    Definitivamente que no es agradable estar en cualquiera de las dos fases ( maniaco o depresivo), pero saber que en pleno siglo XXI aun exista el estigma a las enfermedades mentales, es cierto que la ciencia a avanzado, mas no la sociedad. Así que me he resuelto a conocer mejor mi enfermedad ( bipolaridad), y poder suavizar los cambios escribiendo que detona uno u otro estado, yo recomiendo hacer ejercicio aunque tengas que salir de la cama a tirones y en la fase maniaca a reducir la actividad y cuidar tu alimentación, para que te mantenga en calma. En fin, que no es nada fácil lidiar con una enfermedad que no pedimos tener ni nos la provocamos, lo que si podemos hacer es informarnos mejor sobre ella, que es lo que haces Sergio y que todos debemos hacer.
    Gracias por tu reflexión y seguimos en la carrera
    Saludos
    Carlos

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    • Sergio Saldaña Soto 14/04/2015 a 22:03 #

      Muy buenas, Carlos.
      Estoy contigo: el ejercicio físico, el deporte sudando la camiseta hasta el ombligo es, para mí, una necesidad. ¿Qué carácter tiene y hasta qué punto?
      Como cuento en el libro, he hecho deporte toda mi vida a pesar de mi cuerpo. Fútbol, correr, nadar, squash, pelota vasca -modalidad de paleta goma maciza-, montaña, andar en bici a ser posible también por el monte…
      Puede que tenga mucho de educacional por eso mismo, porque lo he hecho desde siempre. Comprobé hace ya muchos años que el ment sana in corpore sano, o al revés, era una máxima interesante a seguir. Y que cuando me he ido arriba es un detonante sobre los que le preceden que me puede llevar al delirio de la omnipotencia.
      Como algo terapéutico también. Me equilibra y me permite canalizar mis eternas frustraciones de un modo efectivo, consiguiendo sentirme activo cuando la cabeza me pide lo contrario (abrazar la almohada); también para descargar mala leche, claro que sí, hablando en plata.
      Desde luego, es un buen modo para mantener equilibrios, si es que de eso se trata y se está para vivir con esta vaina, no contra ella.
      En cuanto al estigma y el autoestigma, siguen siendo caballos de batalla para mí. Tengo una perspectiva más constructiva que hace años: siguen siendo elementos de este juego y como quiero seguir jugando, tendré que aprender a hacerlo con ellos sin dejar de pelear para provocar curiosidad en la gente y que eso les haga aprender un poco más, aunque sea inconscientemente. Lo que está claro es que yo acabo de llegar y hay gente que lleva años haciéndolo muy bien y otros que se lo están currando mucho (Puedes pinchar si quieres, en el blog, la etiqueta “Peer support”. Puede que te interese el proyecto “¿Y quién no?”.)
      La madre del cuto divino, qué oraciones subordinadas más largas me han salido. No sé si con tanta coma habré conseguido explicarme, Carlos.
      Gracias por tu aportación, wey. Bien chido.

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