MEDICACIÓN (y 3). ¿RESPONSABILIDAD?

9 Mar

¿EMPODERAMIENTO?

Al releer las dos últimas entradas, en las que me he referido al tema de la medicación, encuentro sentimientos que asocio a las drogas que tomo: frustración, incapacidad, dependencia y dolor.

Por otro lado, me han hecho pensar. Esto del blog es un instrumento de desahogo además de la oportunidad de ser gamberro y reírme un poco más de mí mismo. Con el libro, por lo visto, no he tenido bastante.

La decisión del acto voluntario de medicarme para paliar o ayudarme a controlar mis crisis se mueve por una línea sutil e inestable (toma, como yo…):

-por un lado, mi espíritu crítico, mi rebeldía innata, mi variable confianza en mí mismo y en mis capacidades. Estos instrumentos han sido los que, en pasadas ocasiones, me han hecho esperar un día más antes de pedir socorro para me añadieran “los pesos pesados” a mis drogas de diario.

-por otro lado, la experiencia que me da el fracaso, la asunción de mi vulnerabilidad y del daño que puedo causar, el afán de ser el bipolar del mes y la confianza en mi capacidad de recuperación.

Casi siempre que he tirado por la segunda opción, “los demás” me han aplaudido. No de modo literal. Pero es comúnmente interpretado -¡incluso por mí mismo!- como un éxito, como un acto de responsabilidad. “Ya estoy más cerca de hacerme con la enfermedad, la voy controlando y de buena me he podido librar.”

Alguna que otra vez pongo el ejemplo de cuando doy un presupuesto en la tienda. El dilema. Si el cliente acepta, pienso que no tenía que haberle dado un precio tan bajo. Si no vuelve, si no hace la compra, pienso que tenía que haber apurado un poco más.

Si soy capaz de, teniendo algún síntoma pero estando en un buen momento, sujetar ese caballo que se puede desbocar sin más drogas que las habituales, no hay aplausos. Porque siento que lo tengo que silenciar: he corrido un riesgo que a muchos les parece innecesario. La sensación de triunfo es muy grande. Me aporta una confianza poderosa para la siguiente vez. Porque siempre hay siguiente vez.

Digo que el riesgo es grande porque, en ocasiones anteriores, me he equivocado: no he sabido calibrar las circunstancias que me rodeaban, ni a mí mismo, he esperado demasiado, y la he cagado.

Ahora bien, cuando levanto la mano al analizar mis respuestas a los estímulos, mi estado, esas circunstancias que me rodean en el momento en el que estás haciendo equilibrios sobre el filo de la navaja… y pido “más madera que esto se me va de las manos”… y comienza el ritual de consulta, valoración, rapapolvos, drogas mataosos troqueladoras, baja laboral, paseos buscando el sol, sudores, temblores, apetitos ansiosos, ansiedad por volver a trabajar, a conducir, a salir de noche…

…necesito mucho cuajo para repetirle a mi almohada, como un mantra, podía haber sido peor, podía haber sido… pero recordando que he evitado la posibilidad de un nuevo ingreso.

¿Cuándo aprenderé? Miró a mi alrededor y creo que nunca. No creo que llegue a tener semejante discernimiento. Porque las personas a las que más admiro también se equivocan. ¿Cómo no me voy a equivocar yo, cuando estoy abriendo la puerta de una hipomanía -por ejemplo-, distorsiono la realidad y pretendo decidir, en base a unas evaluaciones sobre mi estado y mis circunstancias que quieren ser racionales y dependiendo de esa decisión voy a ser una caricatura de mí mismo pero voy a evitar un ingreso; o bien me la juego con esas cartas y tiro de mi catálogo de recursos para evitar ese  mismo ingreso pero sin tanta ayuda de la química?

Vaya lío. Voy a tener que escribir algún punto de vez en cuando, esto no hay quien lo lea… En fin, enhorabuena a los que habéis llegado hasta aquí.

1.-El mensaje de estas tres entradas es claro. Los psicotrópicos son, en general, drogas cutres, que muchas veces se utilizan para aprovechar los efectos secundarios que provocan y no para lo que fueron “pensados”.

2.-A pesar de eso, son un instrumento más. Y con el trastorno bipolar que tengo encima, no estoy para rechazar instrumentos.

3.-Socialmente están bien vistos. No así sus efectos. Sus efectos provocan rechazo. En la sociedad y lo que es más importante, en mí mismo: me estoy a u t o e s t i g m a t i z a n d o.

4.-Pienso seguir haciendo el esfuerzo de evaluar, catalogar, comparar y decidir, en momentos de entrada en crisis. Porque, si mi frontera es mi piel, algo podré aprender. Creo que ahí radica el acto que podrían llamar responsable.

Edurne_Pasaban_Conferencias_Speaker

Y voy a acabar con una cita de Edurne Pasaban, así, porque me da la gana, es sanferminera, me cae de miedo y sí, que pasa, es muy guapa:

“Es cierto que en los últimos años he puesto todo mi empeño en conseguir un hito concreto: llegar a subir las catorce montañas. Pero la auténtica victoria reside tanto en el el esfuerzo como en el premio, en la madurez y el crecimiento que este desafío me ha aportado”.

Extraída de su libro “Catorce veces ocho mil”, que me permito recomendar.

Quiero dedicar esta entrada mis inigualables sobrinos, que vienen finos como el coral.

 

 

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2 comentarios to “MEDICACIÓN (y 3). ¿RESPONSABILIDAD?”

  1. Ignacio Villafruela Rubio 09/03/2014 a 23:14 #

    lo importante es respetar a la gente,- luego, uno puede hacer lo que estime más oportuno,-

    creo que hay que tranquilizarse un poco, realizarse en la vida y dejar de prestar tanta atención al estigma

    si en manía echas humo por las orejas, procura no ahumar a nadie, y el resto es cosa tuya, puedes hacer lo que quieras, tienes absoluta libertad en ese aspecto,- si tomas decisiones equivocadas, déjate aconsejar, y si no, apechuga, y el resto es por añadidura

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  2. Atimaya 10/03/2014 a 19:53 #

    Esto del subibaja es algo delicado. Cuando era muy joven tenía muchos cambios repentinos, vivía con ansiedad y miedo. Lo que ha hecho la diferencia para no tomar más que 4 pastillas al día y nada más durante 26 años, es haber tenido la suerte de encontrar y practicar la meditación . Lo he repetido varias veces en mi blog (trastornobipolarycrecimiento.blogspot).
    La meditación te da autonomía, serenidad, buen sueño, mayor control sobre las emociones, herramientas para salir de la depre rápidamente, desidentiticación con respecto a la enfermedad. Es una posibilidad que cada vez mayor número de personas prueban con éxito. Incluso hay terapias que ponen el Mindfullness (práctica de meditación) como la base para tratar padecimientos terribles como el Trastrorno Límite de la Personalidad o Borderline (aquí entre nos, conozco unos casos que hacen que mi bipolaridad me parezca casi un juego de niños).

    Hay que probar, hay que echar mano de lo que está a nuestro alcance para vivir mejor: ejercicio, meditación, nutrición, y terapias alternativas, que está demostrado, ayudan JUNTO CON NUESTROS MEDICAMENTOS a preservar la estabilidad por más tiempo. Saludos!

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