MEDICACIÓN Y UNA ENTREVISTA EN ONDA VASCA

7 Mar

Hace unos días, y en relación al vídeo que grabamos para la campaña de FEAFES sobre la normalidad y la felicidad (tampoco quiero ser muy palizas) me llamaron desde Bilbao LOGO ONDA VASCA para esta entrevista.

Mientras se os abre otra ventana y escucháis el audio, quiero reflexionar un poco sobre la medicación.

Es un tema que surge en todas las charlas. Sin excepción.

Tomar. No tomar. Qué tomar. Cuánto tomar. Durante cuánto tiempo. Cuándo dejarla ¿Y si me quiero quedar embarazada…?

El abanico de preguntas es inmenso, más grande que los de “Locomía”.locomía

Me tengo que centrar en los efectos que estos psicotrópicos han tenido y tienen en mí. No puede ser de otro modo, lo cuento en primera persona.

En el libro hago un ejercicio de sinceridad y de memoria y cuento lo que he tomado y cuándo lo he dejado de tomar. Me refiero a las drogas que he tomado por elección propia, siguiendo mi libre albedrío y sin receta.

De las que he tomado, o me han hecho tomar -quien dice tomar, dice incluso inyectar inmovilizado- bajo prescripción facultativa no puedo hacer tal redacción. Porque no puedo recordarlas todas. Tampoco me puedo poner purista en plan Escohotado: ya casi no recuerdo los efectos de tomar una sola medicación. Si se mezclan varias es muy difícil poder analizar las reacciones de mi cuerpo y de lo que tengo, o dejo de tener, entre las orejas.

El carbonato de litio es mi droga de tres tomas al día desde hace casi 20 años. Los efectos, que me da cagalera. Diarrea. Descomposición crónica. La he mezclado con alcohol. Por ejemplo, se tenía una comida con los amigos, me tomaba la dosis regada con un trago de cerveza. Nada. Dicen que da sueño. A mí no. También dicen que al ser tomada durante tanto tiempo puede hacerte perder capacidades cognitivas, algún tipo de memoria… Puede ser. No me acuerdo.

Lo que sí sé es que no ha impedido episodios psicóticos, maníacos o depresivos. Y he estado muchos años tomando una dosis superior a la máxima recomendada por la OMS.

Tengo la convicción de que, si algún día decidimos que deje de tomarla, no me va a provocar un síndrome de abstinencia serio.

Por contra, con el Rivotril-clonazepam, que me sacudo 2 mg. todas las noches, sí voy a tener mono. No me da sueño, ni pausa ni madre que me fundó. Podríamos hablar de tolerancia, pero para eso hay textos y autores muy preparados. Que no han tomado en su puta vida toda la mierda que ellos y sus colegas me han metido. Bien. El litio y el rivotril son lo que tomo día a día, las drogas en las que no confío, ésas que digo que dan tranquilidad a mi entorno y yo me aprovecho de esa tranquilidad para encontrar algo de paz.

Luego podrían venir las drogas que tomo cuando veo que me voy arriba o abajo, pero sin ser grave. Mi arsenal, mis mataosos, la primera salida de urgencia. Las tengo en mi botiquín porque mi psiquiatra sabe que odio tomarlas y que no existe el riesgo de abuso. Busco y no encuentro una droga que me baje las pulsaciones en menos de cinco minutos, no me deje resaca y me permita seguir con el día a día. Para los calentones exprés que me dan y me desequilibran.

 

Del resto… No recuerdo todas. Pero alguna sí. Y hasta por su nombre. Zyprexa, Risperdal, lorazepam -qué timo-, Valium, algún otro emperador romano, Plazevo (ah, no)… paso de seguir.

Acabo con Haloperidol como estandarte de todas ellas. Qué maravilla de la industria. Qué acabado. Todas sus presentaciones logradísimas: pastillas, gotas. Oye, el resto de farmacéuticas se quedaron sin ideas.

En dosis potentes, es lo más parecido a una lobotomía que me puedo imaginar. Enajena. Provoca alucinaciones. Duele. Te roba. Altamente adictivo. Unido a otras de las arriba mencionadas, temblores y babas garantizados.

He tenido que dormir con pañales porque me meaba encima por las noches.

No pude asistir a clases en la universidad porque los apuntes que cogía, de lo que me temblaba el pulso, no los entendía.

Por supuesto, he tenido que dejar de conducir.

He tenido alucinaciones.

He sufrido resacas que ni después de Sanfermines. Sólo se quitaban tomando de nuevo la dosis prescrita.

Son objetivamente malas. Me baso en mi experiencia personal y en la opinión de un químico de laboratorio que dice que los ensayos en humanos de este tipo de sustancias son diez veces menores que en medicamentos para otras dolencias.

Que se jodan. Aquí estoy. No van a poder conmigo. Mi imaginación vuela sin ellas. Soy capaz, casi siempre y a base de trabajo y práctica, de pasarme casi todo el año sin recurrir a ellas.

Porque me hacen sentir mal. Porque cada vez que me veo obligado a tirar de ese cabo, siento que he perdido.

Ya sabéis. A mí se me derrota. Pero no se me doma.

Para A. F. con cariño

 

Anuncios

2 comentarios to “MEDICACIÓN Y UNA ENTREVISTA EN ONDA VASCA”

  1. FF 07/03/2014 a 13:00 #

    Gracias Sergio. Un besazo.

    Me gusta

  2. Ignacio Villafruela Rubio 09/03/2014 a 22:19 #

    me ha gustado mucho eso que dices al final, de que no te van a vencer,- así se hace, sí señor

    el tema de la capacidad cognitiva (eso de que el carbonato de litio la reduce): hay que creer en la plasticidad neuronal, en que con el ejercicio mental se forman continuamente nuevas conexiones

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: