SEXO, DROGAS, ROCK´N´ROLL…

10 Ene

Y LAS ENFERMEDADES MENTALES.

Algunas de las personas que tenemos diagnosticada una enfermedad mental somos dados a los excesos. Yo, al menos, sí. De lo bueno, mucho y muchas veces. Y mira que mi madre me ha tenido que repetir infinidad de veces no sé qué sobre la moderación…

En mi caso, y a pesar de lo que haya tenido que escuchar, las drogas no fueron un desencadenante de mi enfermedad. Si no lo fueron en mis primeras depresiones, no puedo admitir que jugaran un papel fundamental en el desarrollo de la patología. ¿Que tuve episodios psicóticos? Vale. Pero no gracias a las drogas. ¿Que tuve aluciones? En efecto. A causa del cóctel de drogas que me administraron en mi primer ingreso. Y como esas no cuentan…

Si volvemos a definir droga como toda aquella sustancia que puede provocar una adicción, he probado muchas más de las de con receta que de las que tomas porque quieres. Y durante mucho más tiempo. Y, a día de hoy, lo sigo haciendo encomendándome a dios al diablo y su santísima industria. Y fumo. Fumo casi todo lo que puedo. Qué inmoral, y encima lo reconozco.

La necesidad del ser humano de tener relaciones sexuales es tan vieja como el propio ser humano. No hace falta más que mirar nuestro propio cuerpo -si se es chica con un poco más de detalle- para darnos cuenta de que sí, de que podemos obtener placeres con nuestra anatomía. Esta es una necesidad que nace a la vez que nacemos (mi hijo se toca desde siempre en cuanto le quitamos el pañal: es que su padre es un guarro). El sexo es salud. No me voy a enrollar mucho en esto, lo dejamos para otra ocasión. Sí que lo voy a dividir entre el sexo del tipo que tiene mi hijo, que no necesitas a nadie, y el sexo en el que te relacionas con otras personas. Centrándome en este último y pasando de sus variantes, estaremos todos de acuerdo en que resulta gratificante por otras razones, y voy a dejar de lado la expresión de amor que puede suponer. El mero hecho de estar con otra persona, de compartir tantas cosas, de conocerte a ti mismo y procupar conocer al acompañante, y hablo de generosidad, del anhelo de alcanzar placer, la necesidad de repetir, o no…

No me ha resultado fácil encontrar pareja. Porque es un hecho que satisfacer esta necesidad vital es más fácil, en cuanto a frecuencia, si se tiene una pareja.

Si me remito a mi pasado, y vuelvo a reconocer como lo hago en el libro que he sido rechazado por el hecho de tener diagnosticado trastorno bipolar. Si, además, tengo en cuenta situaciones que han vivido otras personas con la misma pedrada que yo. Si recuerdo los complejos y los dudas a la hora de entrar a una chica -no vaya a ser que me quiera- para poder establecer contactos de este tipo… Podría seguir, pero el que sabe de qué va esto es consciente de las dificultades que se tienen para cubrir eso, una mera necesidad, sin que nos sintamos rechazados una vez más. Supongo que esto depende de las personas -miento, lo supongo y lo sé de buena tinta- ya que no todos tenemos las mismas necesidades. Pero es un hecho que cuando nos vamos arriba, cuando entramos en crisis hipomaníacas o hasta maníacas, nos pica más que el copón. Desde luego, mucho más de lo que nos pica habitualmente.

El bucle es el siguiente. Si te estás yendo arriba y no pides drogas a tu psiquiatra (si son tan baratas ¿es que son muy malas? No, es que están muy subvencionadas, que no te enteras) tu libido se dispara. Como estás muy hablador y necesitas relacionarte con gente, también te resulta más sencillo de lo habitual hacerlo. Luego puedes conocer a alguien. O, si ya la conoces, dar unos cuantos pasos más allá. Pero, pero, pero, más tarde o más temprano ella se da cuenta y dice algo así como ¿a ti te pasa algo? Y tú piensas, venga, se lo cuento. Y lo haces. Y ella sale pitando y borra tu número de móvil de la memoria del suyo. Y procura borrar tu existencia de su memoria, de la de cabeza. Y te quedas con un palmo de narices. Y con las ganas. Y la sensación de haber sido sincero y elegante no te sirve de nada. Porque te sigue picando y piensas que, a lo mejor, si hubieras dado estos pasos con esta chica tan maja sin estar de subidón, lo mismo hubiera salido bien.

La otra opción tiene tintes diferentes. Igualmente, estás maníaco/hipomaníaco. Pero ya estás tomando drogas aplacantes. Aunque, a pesar de ellas, te pica. (¿He escrito antes que son muy baratas? Pues eso). El proceso empieza de forma parecida. Pero lo que pasa ahora es que se te cae un vaso al suelo, le cambias el nombre a la chica, te pringas la camiseta con la triste bebida sin alcohol que has vuelto a pedir, ella pregunta ¿a ti te pasa algo? lo mismo que en el otro caso pero con la diferencia de que no se está planteando ni por asomo acostarse contigo. Efectivamente, el final es el mismo. Valoren ustedes el nivel de humillación y de frustración en ambos casos.

Menos mal que han puesto “Maneras de vivir”, de Leño, en el bar, que la guitarra de Rosendo te coloca más o menos en tu sitio y que eres capaz de sonreír, incluso de reírte de ti mismo. Porque sexo no hay, las drogas son una puta mierda y estás solo. Pero es posible que siga sonando la música que te gusta, ese rocanrol callejero, poeta y crítico. Porque ya no estás para decir “Siempre nos quedará París”: que le den por riau a París. Quedas tú, la certeza de que lo vas a volver a intentar con esa chica cuando pase el chaparrón y las ganas de gritar: “No sé si estoy en lo cierto: lo cierto es que estoy aquí”.

 

Enhorabuena por haber llegado al final de esta entrada desestructurada como pocas. Se me ha quedado en el tintero evocar la secuencia de la película “Una mente maravillosa”, en la que Russell Crowe interpreta a un esquizofrénico que… bueno, no la destripo, pero se casa nada más y nada menos que con Jennifer Connelly. Están juntos en la cama, el ya muy empastillado y tras haber padecido sesiones de electroschocks. Pues ella quiere jugar y él la rechaza. Sí, sí. A Jennifer Connelly. Estoy convencido de que no todo el mundo entendió el poder castrante de la medicación. Lagrimones como puños.

jenn

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2 comentarios to “SEXO, DROGAS, ROCK´N´ROLL…”

  1. Raquel Álvarez Díaz 14/01/2014 a 17:36 #

    Un aplauso por tu entrada! Encantome!

    Me gusta

    • Sergio Saldaña Soto 14/01/2014 a 17:57 #

      Muchas gracias, Raquel. Me gustaría que fuéramos capaces de ver el sexo no como un síntoma o como un problema. Estaría muy bien que lo consiguiéramos ver como una herramienta, como un medio más para alcanzar bienestar y sentir placer.

      ¿Un objetivo en sí mismo? No lo sé ¿A ti qué te parece?

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