DÍAS DE TILA Y REBUZNOS

4 Dic

¿Qué se siente cuando te vas arriba?

872_burrito

Joder con la preguntita. Supongo que mi reticencia a no responder claramente se debe a que no me creo capaz de expresarlo mejor de lo que lo hice en el libro. ¿Publicidad? Puede, pero lo siento como una verdad. Y eso, por escrito. Ya hablando, ni te cuento.

La primera vez es algo cojonudo aunque desconcertante. Recuerdo mucho, pero no todo. De desconcertante pasa a inquietante. Y de ahí, a acojonante. Más bien acojonador. Las dos cosas.

A partir de que has estado unas cuantas veces codeándote con las manías e hipomanías, pierde parte de emoción. Pasan a ser momentos de cierto sufrimiento mezclado con la satisfacción que da verte capaz de hacer una serie de cosas que sólo puedes hacerlas en esas circunstancias.

El otro dia hablábamos del Viagra (euskaraz) y pensé en que para un consumidor ocasional debe ser algo parecido, con unos cuantos matices. Pero esto lo tengo verde, no me veo capaz de desarrollarlo bien. Pero tienen algo de eso, los episodios de manía. Frustran, pero satisfacen. Inquietan, pero pienso, durante ese rato, que no te importaría volver a sentirme igual. A pensar a esa velocidad.

Para mí, a día de hoy, son días de tila y rebuznos. De sensación de pérdida. De angustia. De recordatorio de que tengo una enfermedad. De impotencia. No hay nada más impotente que la tila o ciertas pastillas impotentes ante ese Fórmula 1 a toda velocidad que tiene que dar una curva y sólo tiene frenos de bicicleta para apañarse. Los rebuznos van en el paquete y tienen que ver con la frustración, con la irritabilidad, con el no me aguanto a mí mismo aunque me vista de seda. El que está cerca, paga el pato. (No os arriméis, por favor, ya llegará el momento…)

Hablo de los días. Las noches son parecidas, pero más intensas. Porque se pasa mucho tiempo despierto. No hay tila, ni frenos de bicicleta, que paren el centrifugado cerebral. Para mí, es el momento de planear lo que voy a acometer al día siguiente, la semana siguiente, el mes siguiente, el resto de mi vida. Un guiñapo comemierda de pensamiento desordenado.

Siempre pasa. Yo siempre lo he conseguido pasar. Sé que los días de tila y rebuznos pasarán. De hecho, como sé que van a volver, paso de tila y me meto dosis importantes de “mataosos”.

Cuando me doy cuenta de que llevo frenos de bicicleta.

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