LA RISA, LA SONRISA Y CONOCER A ESA PERSONA

20 Nov

“La risa no es mal comienza para la amistad. Y está lejos de ser un mal final”.  O. Wilde.

Hace un montón de años que mi madre me enseñó que la sonrisa es la distancia más corta entre dos personas. (Fijo que si me pongo a mirar en Internet, la frase será de alguien o alguien se la atribuirá.) Me lo contaba, creo recordar, para que me diera cuenta de eso que llaman rapport hoy día, que la gente responde a un estímulo por imitación. Puede que sea por cortesía nada más. Pero mejor una sonrisa por cortesía que un ceño fruncido por lo que sea.

Qué importante es para todos encontrar gente con la que compartir afinidades. Y qué difícil, a veces. El carácter, las circunstancias, una enfermedad mental, un pasado turbio y conocido… Si encima cuesta hacer amigos y se tiene todo lo anterior en contra, se liga menos que un perro atado. O no.

No creo que haya una fórmula para conocer a “esa persona”, como no creo que la haya para nada que tenga que ver con las relaciones humanas. Pero pienso que empezar sonriendo está muy bien. También estoy convencido de que quita mucha presión, al entrarle a alguien, hacerlo pensando que no es la única persona del mundo -por mucha curiosidad que me provoque o por muy buena que esté- y que seguro que, si se le puede abordar a esa persona con una sonrisa en los labios, a las que vengan detrás también.

No se gasta. No hay que darle de comer. Ni enchufarla. Ya aprendimos. No hay que pedirla prestada. La tenemos a mano. Es sana. Es contagiosa, aunque no siempre. Es gratis. No trae problemas. No hay que reponerla.

Es la risa.

Corrijo. Sí puede traer algún problema con ciertas personas. Pero, bah, el problema gordo lo tienen ellas.

Dicen que cuando se es capaz de reírse de uno mismo se está más cerca de la felicidad -esa cosa-. No sé yo. Ser capaz. No ser capaz. Hay ciertas habilidades que estamos preparados para adquirir, que sabemos que las hemos tenido. Incluso recordamos los beneficios que nos aportaba. En relación a la risa, la sonrisa y las relaciones humanas, procuro recordar que el esfuerzo es pequeño. Que vale la pena.

Los vagos no tienen excusa: nacemos llorando y luego aprendemos a reír, aunque no lo recordemos. Y está lo de que trabajan menos músculos sonriendo que frunciendo el ceño…

Seamos próximos. Seamos corteses. Tengamos la voluntad de ser más simpáticos. La felicidad -esa cosa- ya vendrá si tiene que venir. Y si no viene, que nos vea descojonándonos de risa. De ella.

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Una respuesta to “LA RISA, LA SONRISA Y CONOCER A ESA PERSONA”

  1. Ignacio Villafruela Rubio 20/11/2013 a 23:52 #

    le felicito a usted por escribir el libro “tengo trastorno bipolar”,- aquí en Valladolid yo no pude ir a verle, pero mis padres grabaron la charla, el sonido,- yo tengo también ese trastorno, o bueno, lo tengo si no me medico, mejor dicho, cosa en que no incurro,- el libro es ameno, y su blog también, tiene un tonillo gracejo y toca cosas…,- cosas interesantes,- le vuelvo a felicitar porque tiene mucho mérito teclear la vida, que la masa del común sólo se ocupa de vivirla y no la recrea para instrucción pública

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