CRISTINA OCHOA

15 Nov
Revista Ezkaba. 1ª Presentación

Revista Ezkaba. 1ª Presentación

Cristina Ochoa Terés.

En enero, una vez acabado el libro y cuando estaba en pleno proceso de corrección, estaba dando una vuelta por las faldas del monte Ezkaba, detrás de nuestro barrio. Barruntando. Era un domingo después de comer. Me preguntaba cómo podía montármelo para hacer una presentación decente en Pamplona-Iruña. Necesitaba a alguien que condujera mi lengua desaforada durante el acto.

Cristina. El nombre me palpitó. Latió con mucha fuerza. Cristina Ochoa ha significado mucho en mi vida, y entonces podía presumir de conocerla más como amiga que en su faceta profesional. Periodista de dilatada experiencia, con mucha radio y con muchos eventos y presentaciones a sus espaldas, me importaba más el hecho de que me conociera y supiera llevarme.

Se lo propuse por teléfono con más miedo que hambre, nos juntamos y… comenzó el juego. Cristina es capaz de implicarse de una manera especial, entusiasta pero comedida. En lo que a mí respecta y desde ese momento, me ha dirigido en muchos aspectos. Este blog fue una de las tareas que me “sugirió” a su manera, siempre con argumentos demoledores. Me ha marcado los tempos con sentido común -yo no ando sobrado-, incluso me ayudó con las últimas correcciones, suai suai, y me dio su opinión en la elección de la cubierta del libro. En esto no le hice caso… Me ha enseñado a tratar a los medios, hemos preparado entrevistas, hemos llegado a medios de comunicación que, para mí, era impensable. Gracias a ella he dado forma al mensaje: profundidad y valor añadido. Ha sido un filtro y una fuente de inspiración, aunque parezca imposible.

Es una bestia parda en el dominio de la comunicación. Mima cada detalle y lee las posibilidades antes de que yo asuma que la oportunidad está ahí. Técnicamente es buenísima. Y es inigualable en el trato con las personas. Calibra. Sabe el terreno que pisa y eso me da mucha seguridad.

Cristina Ochoa es una persona sensible y sensibilizada. Cristina, a pesar de mí, sigue siendo mi amiga. Es una luchadora. Le he llamado “mi gabinete de prensa” en el Pirulí de TVE, entre otros sitios. Asesora, confidente, comprensiva, animadora…

“Mi gabinete de prensa”.

Y yo sólo pude añadirla en el libro, en los agradecimientos, con un “gracias por toda su colaboración”. Si llego a saber que la iba a liar tan parda…

Anuncios

2 comentarios to “CRISTINA OCHOA”

  1. cristinaochoateres 15/11/2013 a 14:59 #

    Tras cinco horas de duda, publico este comentario íntegro. No olviden que somos amigos:

    “Ay, Sergio…

    ¿Y qué digo yo después de esto? Se presupone que debo ser buena con las palabras y Sergio me deja sin ellas.

    Siempre ha sido alguien especial, brillante, diferente. Adjetivos todos ellos en positivo. Su inteligencia impresiona. Su manera de vivir la vida como si se le fuera la vida en ello es casi insultante para los que dejan pasar la suya sin prestarle atención. Su implicación con aquellos a los que quiere es bestial. Su valor y capacidad de superación han quedado más que a la vista con “Tengo trastorno bipolar”.

    Le ha tocado vivir momentos difíciles. Eso toca o no toca, y a él le ha tocado. Pero en su mano estaba, y está, decidir qué hacer y él ha trabajado para tener todo lo que ahora tiene: familia, compañera, un nene, amigos, trabajo…

    Su lucha por tener la enfermedad a raya es admirable. Con su libro y con el blog está logrando acercar esa realidad desconocida a muchas personas que no teníamos ni idea. Y eso es bueno. Conocernos todos un poco más y derribar clichés y tópicos envenenados.

    Cuando Sergio me llamó y me contó la historia del libro dije “Sí” sin pensar. No había nada que pensar. Y me lo ha puesto todo muy fácil, facilísimo. Chupado. Porque su proyecto es él. Y él vale todo. Y tiene mucho que contar. Y sabe cómo hacerlo. Y da gusto escucharle. Y da gusto leerle. Y da gusto tener un proyecto en común como éste.

    Gracias por todo lo que me das, Sergio. Gracias.”

    Lo dicho, no olviden que somos amigos y es “mi gabinete de prensa”.

    Me gusta

  2. ana 18/11/2013 a 0:40 #

    Hola, me ha encantado tu blog, y cuando pueda me compraré el libro. Das una visión que nada tiene que ver con el victimismo de otros enfermos.
    Te explico un poco mi caso. Yo empecé a tener problemas psiquiátricos desde muy jovencita, a los 11 años: me dio por adelgazar y todo el rollo, estuve yendo a terapia y los superé. Los tres años posteriores estuve eutímica, tampoco se puede decir que fuera feliz del todo, pero iba haciendo. A los 18 años empecé la universidad y tuve la sensación que ésa seria la época mas bonita de mi vida (qué equivocada estaba…) Tenéa un novio, había hecho amigas en clase con las que me encontrada muy a gusto y me senía bien conmigo misma en todos los aspectos.
    Pero cuando empecé el segundo cuatrimestre, me pasaron una serie de circunstancias con las que no pude con ellas. Por una parte, aunque las notas me fueron bien, yo no estaba satisfecha ya que siempre he sido estudiante de matrículas. El chico con el que estaba me dejé por otra. Tuve problemas con las amigas porque no les quise dejar unos apuntes y … Total, que cogí una depresión de caballo que, por mi desgracia, somaticé y no me podía mover de la cama. Me tomé una caja de antybabys entera. Desesperada, sólo quería estar como antes. En clase no paraban de decirme lo mal que me veían y me podía poner a llorar en cualquier lugar.
    Luego, se me descolocaron los dientes (yo era una chica muy risueña), en clase no me podía concentrar, sentía que lo había perdido todo: el curso, amigos y una tarde me tomé una caja entera de orfidales, me quería morir porque no creía que todo eso me estará pasando.
    Me ingresaron en la unidad psiquiátrica del hospital de aquí, estuve menos de una semana pero salí peor de lo que entré. Cuando salé ni siquiera me sentéa triste: sólo tenía rabia por haber dejado escapar mi vida perfecta. Me pasé todo el verano sin salir de casa ni para ir a comprar el pan, insultando a mi madre, creo que hasta la llegue agredir, la culpaba de que se me hubieran torcido los dientes y de todo.
    A finales de verano, decidí volver a estudiar pero por una extraña razón (el mayor error de mi vida) decidé que quería estudiar periodismo porque quería salir por la tele (con tantos antidepresivos te crees la reina del mambo). Como sólo quedaban plazas en xxx, allí me fui y no me adapté para nada a la vida allí. No era feliz, iba haciendo sin medicaciones (las había dejado de golpe) pero no era feliz del todo aunque tampoco tenia depresión que vino al final de curso cuando me di cuenta que esto no era lo que yo quería estudiar, que me había equivocado de carrera.
    Aguanté los examenes y volví a yyy. Fatal. Me llevaron a un psicólogo qu no me ayudaba y luego a un psiquiatra que sus pastillas solo me hacían sentir peor. Cuando llegé la hora de irme a matricular otra vez a xxx, no fui, no fui capaz pese a la insistencia de mi padre. Estuve unos meses mas por yyy sin salir de casa hasta que se tomóla decisión de ingresarse en la clínica psiquiátrica de zzz.
    Estaba tan mal que casi lo vi como una liberación. Allí al fin y al cabo te pierdes todo lo bueno de la vida pero también lo malo. No teníamos otra preocupación que levantarnos a la hora y estar a la hora de comer y así un día más. Mi tratamiento consistia en sueros de anafranil por vía intravenosa y la verdad es que van muy bien. En unas pocas semanas me sentí recuperada y decidimos que volviera a xxx a terminar la carrera. Que la terminé pero con entradas y salidas del psiquiátrico constantes, en total 5 años, un infierno que no deseo ni a mi peor enemigo.
    La última vez que ingresé en la qqqq fue la más dura. De hecho, empecé a fumar poros (nunca los había probado) y al final me dieron una alta-expulsión. Al llegar a casa estaba mal, perdida y me volví intentar suicidar esta vez me llevaron a vvvv aunque tratan todo tipo de patologías, estuve unos dos meses hospitalizada y luego me pasaron a pisos donde he sido muy feliz.
    Pero, por razones que no vienen al caso decidí, volver a yyy para hacer un master para ser profesora. Al principio bien, pero ahora estoy fatal, me quiero suicidar pero soy muy cobarde. Lloro cada día, del master no me relaciono casi con nadie, no creo que pueda trabajar tal como estoy. Estoy pensando pedir una minusvalía pero es que soy muy joven, sólo tengo 25 años, pero ya no puedo más, sufro mucho.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: