RESISTENCIA

4 Nov

RESISTENCIA-PLAZA TIANANMEN

“…y resistir cuando ya no te quede nada,
excepto la voluntad de resistir.”

 

Lo de arriba es de Kipling, un fragmeto de “IF”. Lo he plantado porque no me puedo quitar de la cabeza las veces que se me han acercado familiares y me han contado que no hacen carrera, que el diagnosticado ha dejado la medicación, que no hace caso al psiquiatra, que lo han vuelto a ingresar cuando lo tenía todo a su favor, que van un montón de ingresos, que no saben a quién a acudir que le sirva, que su actitud es muy negativa, que van decepción tras decepción…

Yo no sé qué cara poner, porque me resulta mucho más fácil ponerme en el pellejo de ese familiar desconsiderado que en el de la persona que me está hablando. Es mi experiencia, yo lo he vivido, he provocado que dijeran eso de mí, he sido el responsable de muchos de esos sentimientos encontrados. Porque si me lo cuentan es porque le quieren mucho.

Hablando con una de estas personas tan involucradas, que me contaba que alguien a quien habían ingresado cuando parecía que ya había superado la crisis, no pude aguantar más y le solté que no le vendría mal, que era joven –matizo, el diagnóstico era joven y los primeros síntomas habían aparecido hace pocos años-, que todavía le quedaba un trecho por recorrer, que si había entendido bien se estaba llevando mal con la asunción del diagnóstico, que andaba a hostias con el mundo, que le quedaban unas cuantas por recibir, que a lo mejor no estaba mal hacerlo de forma rápida e intensa, que el sufrimiento comprimido en el tiempo puede ser tan buena recorrido para determinados caracteres como la placidez racional durante más tiempo.

No creo que lo dijera así. Pero sí que pienso que el dolor de quien quiere a alguien con diagnóstico en esos momentos puede verse mitigado si se consigue asumir que esta mierda, como todo duelo, tiene sus fases, sus procesos y sus ritmos. Que por más que un familiar o amigo se informe, se interese, consiga avances y mejoras en su bienestar de cuidador, se va a volver a sentir decepcionado, incluso fracasado. Porque volveremos a caer y ellos no son redes que amortigüen el impacto. Porque la espera hasta que el protagonista le coja la vuelta a la enfermedad puede ser muy larga. Y todos sufren. Pero va a llegar un momento, quiero pensar que a casi todos los que tenemos trastorno bipolar nos llega, en que nos caemos del guindo y nos decimos, o gritamos a nuestra almohada hecha un gurruño: “voy a resistir y voy a vivir contigo o a tu pesar”.

Y la historia cambia. Poco a poco. La putada es la misma, pero ese propósito de resistir a pesar de que ya nadie crea en ti da una fuerza con control y dirigida en nuestro propio beneficio. Que nos hace ser más prácticos, algo menos dramáticos, que nos motiva, que nos hace saber que el siguiente episodio crítico vendrá. Pero seremos más viejos, más sabios, estaremos mejor motivados y nos pillará con los pies anclados, firmes en la convicción de que a ti, puta crisis, te voy a comer con patatas, y no eres nada comparada con la que vendrá detrás de ti, a la que también me voy a comer con patatas.

¿Se acaba así el sufrimiento del entorno? Ni de globo ¿Y el del que más sufre? Ni por asomo.

Pero opino que ése es el principio de todo. No el diagnóstico. No el primer ingreso. No la primera vez que tomas la medicación. Es entonces cuando la enfermedad se hace enemiga, por asumida. Y es cuando se está más próximo a pelear con ella, y no contra ella.

Y el que quiera un final feliz, que se compre un mono. Esta es una historia de resistencia y dolor. Pero sobre todo es una historia de sacarle jugo a la vida entre una crisis y otra, de trabajar por uno mismo y por los que procuran hacerlo más fácil.

 

Dedicado a todos los que, sabiendo que esto es una mierda, se arriman. Pero sobre todo a los que la tienen entre oreja y oreja y están preparándose para resistir.

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3 comentarios to “RESISTENCIA”

  1. FF 04/11/2013 a 14:04 #

    Tras unos meses leyéndote, he decidido escribir un comentario. Soy una de esas “arrimadas”, como dices. Enamorada hasta la médula de una persona diagnósticada, y aprendiendo de ella, de sus fases, de tus experiencias y de las que leo de otros, siempre con todo el amor del mundo. Decirte que tu blog me sirve, no tanto de guía, pero sí de refuerzo para, no sé si entender, pero sí para aproximarme más. Sabiendo que nunca sabré realmente qué es lo que se siente, intento estar lo más cerca posible en empatía, comprensión, amor y amistad. Gracias por tu blog y tus crudas palabras. Sirven de mucho, principalmente para abrir la mente y el corazón.

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    • Sergio Saldaña Soto 04/11/2013 a 16:07 #

      Muchas gracias. Muchas gracias. Muchas gracias. Es emocionante saber que el amor puede el trastorno bipolar. Yo lo sé, tú lo atisbas, otros sólo lo intuyen. Por favor, no dejes de aportar puntos de vistas en este blog. Unos los leeré yo en esta dicotomía pseudocensora que impone este sistema; otros, con tu permiso, los compartiremos.
      Es ejemplar tu actitud. Ojalá tuviera yo siempre la misma para conmigo mismo y sobre todo para con mi pareja.
      Se puede y se debe.

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Trackbacks/Pingbacks

  1. Sergio Saldaña: “Resistencia” | Mi isla bipolar - 04/11/2013

    […] Lectura recomendada: “RESISTENCIA“. […]

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