EVITAR UNA CRISIS MANIACA

12 Sep

Cuento las horas que he dormido las últimas noches.

Recuerdo los comentarios que me ha hecho la gente que me importa sobre mi comportamiento en estos días pasados. Y, ahora, los escucho de verdad.

Rememoro, intentando ser objetivo, las salidas de madre. Ya no son anécdotas, son síntomas y así debo verlas.

Visualizo las consecuencias de las pasadas crisis: medicación a cascoporro, ingreso en el hospital o en su vertiente ambulatoria, pierdo mi identidad, mi rutina, mi capacidad para elegir, mi libertad, mis ganas de vivir a saco, baja laboral o despido, me deja una chica, luego me va a entrar un bajón del carajo…

Rememoro todos los propósitos que he venido haciendo los meses pasados.

Me busco las ganas de pelear por mí, de ser egoísta, de negarme a ser un títere con parkinson y babeante.

A partir de aquí… temple. Estoy en el límite, en el filo de la navaja. Si grito que le den por culo a todo, será un vuelta a empezar.

Si consigo sujetarme, ni manía, ni hipomanía, ni madre que lo fundó. No he perdido del todo. Yo he sido capaz de sujetarme. Es mi triunfo: ni mi psiquiatra, ni mis amigos, ni mi familia. Gano yo. Porque he luchado, me he tragado el orgullo, sigo trabajando en positivo, sigo teniendo ganas de torear esta enfermedad y he conseguido una victoria relativa. Toca pedir disculpas, recoger los trastos, tomar alguna droga más el menor tiempo posible, ser muy consciente de mi salud física y mental, contar los días que me quedan para volver a estar en la brecha, recoger los pedazos, tener la fuerza suficiente para recomponerlos cuando toque y tirar para delante. Un regate más. Hasta la próxima, trastorno bipolar. Mientras tanto, seguiré viviendo intensamente. A tu pesar.

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Una respuesta to “EVITAR UNA CRISIS MANIACA”

  1. Techari 23/09/2013 a 23:07 #

    Vivir en el filo, a veces sentirte en la cúspide, ser la reina de baraja y descender en un abrir y cerrar de ojos, no controlar la ansiedad, no controlar las emociones que brotan intensamente, arrasar con la tarjeta de crédito y sentirme arriba otra vez, descender de nuevo y toparme con un infierno más… Medicación, ajustes sobre esa medicación que va variando hasta que logre de nuevo estabilizarme, luchar por mi, por los míos más que por mi puesto que ya no hay fuerzas… Luchar, luchar, hasta vivir de nuevo la realidad calmada, serena, sin pensamientos atropellados, sin temblores, sin tartamudeos…
    Gracias por escribir este blog. (El libro aún no lo he leído pero lo haré)
    Saludos 🙂

    Me gusta

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