IMÁGENES ENFRENTADAS

22 Ago

“No sé si estoy en lo cierto

o me falta inspiración…”

PENSAMIENTOS ATROPELLADOS


FATIGA

 Joder. Con esta vaina que no tiene arreglo del trastorno bipolar, al personal le cuesta muy poco encontrar imágenes enfrentadas que simbolicen la patología. Algunas son de traca: el ying y el yang; las máscaras del teatro, una macabramente alegre y la otra muy compungida…

Todo vale. Porque “una imagen vale más que mil palabras”.

Desde mi inconformismo patológico, me he esmerado en salirme otra vez del tiesto y he encontrado dos imágenes que, al menos en mi caso, ilustran dos momentos. La particularidad es que son íntimos: nadie nos saca fotos en esos instantes.

La primera es la vorágine de los pensamientos, “la centrifugadora” a pleno rendimiento. No me sujeto, toda idea es válida, pero espera, que la anterior era muy buena también, seguro que puedo enlazarla con la primera, y mañana qué me toca hacer al levantarme, seguro que lo puedo encauzar con aquel proyecto, que, por qué no, voy a intentar acabar de darle forma en un rato y así todo sale redondo y hostias, ya son las cinco de la mañana, me quedan dos horas para dormir, quién necesita dormir, si sería capaz de acordarme de aquella historia que me ocurrió con aquél amigo el sábado, mejor le llamo a eso de las diez y a ver si quedamos y lo hablamos, además de paso le expongo el plan aquél para llevar a cabo aquella vieja idea y quitarnos la espina, y si me dice que no, seguro que a éste otro le puede interesar, que anda necesitado de que alguien le dé un empujón a su estado de ánimo, será mejor así, le doy una vuelta más ya en la ducha y me echo otro cigarro a ver si esto se calma un poco, viene la luz del sol, me doy un paseo y veo las cosas más claras.

 

Pero qué mierda, otra mañana lloviendo. Y no sé cuántas seguidas llevamos. ¿A quién quería yo llamar? Mejor lo dejo, le va a parecer otra de mis chaladuras. Porque en realidad lo es. Menuda mierda. Me pregunto dónde estará el impulso de hace unas pocas horas. Este subidón es de una calidad mediocre porque me hace tener frecuentes bajonazos en plena hipomanía. No me permite disfrutar de toda la energía que mis pensamientos alimentan. Además sé que, dentro de un rato, volveré a sentirme como una moto, cuando me vuelva a expandir. Y de qué manera. Volverá esa percepción extrema, esa hipersensibilidad. Entonces este ladrillazo que me aprisiona ¿no se deberá a que sé que me va a tocar perder, una vez más? Porque el frenazo será de espanto, la botica de los laboratorios será brutalmente efectiva y me hará polvo y me enajenará. Me volverá a impedir ser brillante, me llevará al aburrimiento, a la vulgaridad. Me dará tal zapatazo que me hará ser lo que no quiero ser: normal, común, vulgar.

Y ¿dónde me encontraré el sentido del humor para reírme de mí mismo?

Espero mirar las dos fotos de arriba y conseguir, al menos, esbozar una sonrisa cómplice y canalla.

 

 

 

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